Obesidad: ¿Qué es?, síntomas, causas, consecuencias, tratamiento y mucho más.

La obesidad actualmente es una epidemia en todo el mundo. Esta afección hace que las personas corran un mayor riesgo de contraer padecimientos graves. El término obeso representa a una persona que posee mucho sobrepeso y que posee mucha grasa corporal, si quieres saber más acerca de este interesante tema continua leyendo…

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¿Qué es?

La obesidad es una circunstancia médica que acontece cuando una persona posee exceso de peso o grasa corporal que podría perturbar su salud. Un médico habitualmente sugerirá que una persona tiene obesidad si posee un índice de masa corporal alto. El índice de masa corporal o IMC, es una herramienta que los médicos emplean para evaluar si una persona posee el peso adecuado para su edad, sexo y altura. La obesidad se especifica cómo un 20% o más por encima del peso máximo deseable para la altura de un hombre o un 25% o más en el caso de las mujeres.

Ahora se reflexiona como un problema de salud crónico del mundo occidental. Ser obeso es distinto a tener sobrepeso. Un IMC entre 25 y 29.9 indica que una persona tiene exceso de peso, pero no obesidad. Un IMC de 30 o más propone que una persona puede tener obesidad. Otros factores, como la simetría entre el tamaño de la cintura y la cadera, la relación entre la cintura y la altura, y la cantidad y repartición de grasa en el cuerpo igualmente juegan un papel en la determinación del peso y la salud de una persona.

Si una persona posee obesidad y exceso de peso, esto puede aumentar su riesgo de desarrollar una serie de afecciones médicas, como el síndrome metabólico, la artritis y ciertos tipos de cáncer. El síndrome metabólico implica una serie de problemas, como una presión arterial alta, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Conservar un peso saludable o empezar un régimen de dieta y ejercicio, es una forma de prevenir o dominar la obesidad. En algunos casos, una persona puede requerir cirugía.

La obesidad es una condición típica que causa una mortalidad significativa a través del aumento de las tasas de diabetes tipo 2, enfermedades del corazón, algunos cánceres y artritis o enfermedades de las articulaciones, entre otras condiciones. Asimismo, la obesidad puede causar perturbaciones del sueño, como la apnea obstructiva del sueño, y disminuir las tasas de fertilidad en las mujeres. (Ver artículo: Calorías en las Frutas )

Síntomas de la obesidad

Tener un poco de sobrepeso puede no ocasionar muchos problemas notables. No obstante, una vez que tienes algunos kilogramos extras, puede desarrollar síntomas que perturben su vida diaria. La obesidad puede ocasionar problemas de salud cotidianos, como:

  • Dificultades para respirar
  • Aumento de la sudoración
  • Ronquidos
  • No poder hacer frente a la actividad física repentina
  • Estar muy cansado todos los días
  • Dolores de espalda y articulaciones
  • Baja confianza y autoestima

La obesidad igualmente puede causar cambios que tal vez no notes, pero que pueden dañar delicadamente su salud, como la presión arterial alta o hipertensión,  y los  niveles altos de colesterol, que provocan depósitos de grasa que bloquean las arterias. Ambas condiciones aumentan significativamente su riesgo de desarrollar un padecimiento cardiovascular, como:

  • Enfermedad cardíaca coronaria, que puede llevar a un ataque cardíaco
  • Accidente cerebrovascular, que puede producir una discapacidad significativa y puede ser fatal

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Otro problema a largo plazo que puede perturbar a las personas obesas es la diabetes tipo 2. Se aprecia que poco menos de la mitad de todos los casos de diabetes están relacionados con la obesidad. Los primordiales síntomas de la diabetes son:

  • Tener mucha sed
  • Ir al baño muy seguido, especialmente de noche.
  • Tener cansancio extremo

La obesidad puede favorecer a muchas otras afecciones crónicas, como ciertos cánceres, algunos tipos de asma, problemas de espalda, enfermedad renal crónica, demencia, enfermedad de la vesícula biliar y osteoartritis. El sobrepeso u obesidad igualmente se asocian con la muerte prematura. Además de los problemas de salud del día a día, varias personas igualmente pueden experimentar problemas psicológicos. Estos pueden perturbar las relaciones con familiares y amigos y pueden llevar a la depresión.

De tener obesidad, su médico efectuará un historial completo de sus hábitos alimenticios y niveles de actividad. También lo examinarán en busca de síntomas de otras afecciones mórbidas, como enfermedades cardíacas, depresión y diabetes. Las causas secundarias de la obesidad, como la piel seca, el estreñimiento y la poca tolerancia al frío, del mismo modo serán cuestionadas, lo que sugiere un hipotiroidismo. La historia familiar de complicaciones de peso es otro aspecto significativo de la historia clínica.

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Causas de la obesidad

Consumir más calorías de las que queman en las actividades diarias y el ejercicio, causan obesidad. Con el tiempo, estas calorías adicionales se acumulan y se aumenta de peso. Entre las causas concretas más comunes de la obesidad tenemos:

  • Consumir una dieta pobre de alimentos ricos en grasas y calorías
  • Tener un estilo de vida sedentario o inactivo
  • No dormir lo suficiente, lo que puede llevar a trastornos hormonales, que lo hacen sentir más hambriento y con deseo de ciertos alimentos altos en calorías
  • Genética, que puede perturbar la forma en que su cuerpo convierte los alimentos en energía y cómo se almacena la grasa
  • Envejecer, lo que puede llevarnos a tener menos masa muscular y una regulación metabólica más lenta, lo que promueve el aumento de peso
  • Embarazo, el peso que se gana en el embarazo puede ser dificultoso de perder y eventualmente puede llevar a la obesidad

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Las elecciones de estilo de vida son un factor importante que influye en su peso. Consumir más calorías de las que requiere puede deberse a una elección de alimentos poco sanos. Por ejemplo, las elecciones de alimentos poco sanos podrían ser:

  • Comer comida procesada que sea alta en grasa.
  • No comer frutas y verduras.
  • No comer carbohidratos sin refinar, como el pan integral y el arroz.
  • Ingerir demasiado alcohol, este contiene muchas calorías, y los grandes bebedores frecuentemente poseen sobrepeso.
  • Comer muchos dulces, ya que este tipo de comida puede ser más alto en grasa y azúcar.
  • Comer porciones más grandes de lo que requiere.

Los hábitos alimenticios poco sanos tienden a darse en familias, a medida que experimentan malos hábitos alimenticios de sus padres. La obesidad infantil puede ser un fuerte indicador de dificultades de salud relacionados con el peso en la vida posterior, lo que manifiesta que las opciones de estilo de vida poco saludables ensayadas se extienden hasta la edad adulta. (Ver artículo: Obesidad Infantil)

Algunas condiciones médicas igualmente pueden conducir al aumento de peso. Éstas incluyen:

  • Síndrome de ovario poliquístico o SOP: una enfermedad que causa un desequilibrio de las hormonas reproductivas femeninas.
  • Síndrome de Prader-Willi: una circunstancia rara con la que nace un individuo, que produce hambre en exceso.
  • Síndrome de Cushing: una condición producida por tener una cantidad excesiva de la hormona cortisol en su cuerpo.
  • Hipotiroidismo: una condición en la cual la glándula tiroides no origina suficientes hormonas importantes.
  • Osteoartritis y otras afecciones que producen dolor y que pueden llevar a la inactividad física.

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Consecuencias

La obesidad conlleva a mucho más que el simple aumento de peso. Tener una alta acumulación de grasa corporal en el músculo, pone a prueba los huesos y los órganos internos. Además aumenta la inflamación en el cuerpo, que se cree que es una de las causas del cáncer. La obesidad es también una causa significativa de la diabetes tipo 2.

Ser obeso puede acarrear a una serie de problemas de salud graves, así como a acortar la esperanza de vida de la persona. Muchas de las complicaciones descritas en este artículo, pueden reducirse o eliminarse con la pérdida de peso. No obstante, es poco probable que otros, como el cáncer, se reformen solo con la pérdida de peso. Tener obesidad puede aumentar su riesgo de una serie de problemas de salud, entre ellos:

  • Presión arterial alta o hipertensión: este es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de una enfermedad cardiovascular grave u otras afecciones que pueden perturbar la circulación de la sangre alrededor del cuerpo.
  • Infertilidad: cuando no se puede quedar embarazada a pesar de tener relaciones sexuales con regularidad.
  • Diabetes tipo 2: una condición crónica a largo plazo, causada por un exceso de glucosa o azúcar en la sangre.
  • Muchos tipos de cáncer: cuando las células del cuerpo empiezan a crecer y reproducirse de manera incontrolable.
  • Enfermedades del corazón: cuando el suministro de sangre de su corazón está obstruido.
  • Accidente cerebrovascular: cuando se obstaculiza el suministro de sangre al cerebro.
  • Asma: cuando las vías respiratorias de los pulmones se inflaman.
  • Osteoartritis: una condición que perturba las articulaciones.
  • Dolor de espalda crónico: especialmente dolor de espalda baja.
  • Depresión: cuando tienen emociones de extrema tristeza, desesperación o insuficiencia que persisten por mucho tiempo.

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Además de sus consecuencias físicas, la obesidad igualmente puede tener un costo emocional, ya que como se mencionó, algunas personas con obesidad experimentan depresión, sentimientos de aislamiento social, discriminación y una menor calidad de vida en general.

Tipos de obesidad

La diferencia entre las definiciones médicas de sobrepeso y obesidad, dependen exclusivamente del índice de masa corporal o IMC, pero hoy en día hay distintos tipos de obesidad ya establecidos. Los expertos están comenzando a categorizar estos tipos y, de ser cierto, esto podría ayudar a explicar por qué ciertos enfoques de pérdida de peso funcionan para algunas personas y para otras no. Notará que estas diferencias, si bien son significativas para fines médicos, no tienen en cuenta factores más allá que el IMC.

Pero muchos expertos ahora están mirando más allá del IMC para conseguir información sobre cómo definir la obesidad y cómo tratarla. El reconocimiento de las varias formas clínicas de la obesidad y sus diferentes etiologías permite que los regímenes de tratamiento sean más concretos, lo que aumenta la posibilidad de éxito. Inclusive con este enfoque, el fracaso del tratamiento es frecuente.

La obesidad es peligrosa porque dará lugar a algunos efectos secundarios perjudiciales en su cuerpo. Debes practicar para tener un estilo de vida saludable y consultar a los médicos para conseguir los mejores consejos y el tratamiento conveniente para tu tipo de obesidad. Diferentes causas llevan a diferentes tipos de obesidad. Algunas investigaciones han reconocido 9 tipos comunes de obesidad, cada uno con sus estipuladas causas, efectos secundarios y tratamientos. (Ver artículo: Sobrepeso)

Tipo 1

La obesidad tipo 1 es un padecimiento crónico, que tiene tratamiento y aparece cuando existe un exceso de grasa en el cuerpo. Este tipo de obesidad es el más común en el mundo, y se debe a la ingesta excesiva de alimentos poco sanos y azúcares, ya que este tipo de comida es muy difícil de  procesar en nuestro cuerpo y está repleta de grasas trans, la cual favorece que la grasa se acumule en el cuerpo y aumentamos de peso.

Hay diversas causas involucradas en el aparecimiento de esta enfermedad. Aparte de la mala alimentación y la falta de ejercicio físico, además existen factores genéticos y orgánicos que incitan a su aparición y así como también factores emocionales y económicos.

Para corregir este tipo de obesidad, es necesario disminuir la ingesta de estos alimentos y realizar ejercicio al menos 30 minutos al día. Si la obesidad está avanzada, es necesario que personal médico especialista establezca y controle una dieta ajustada a las necesidades de la persona para evitar que siga desarrollándose y cause más dificultades de salud.

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Tipo II

Se aprecia que más de ocho millones de personas en el mundo, están perturbados por la obesidad tipo II. Este tipo de obesidad es una enfermedad crónica determinada por un individuo que pesa más de 40 kg de su peso ideal, o que posee un índice de masa corporal o IMC de 40 o más.

La obesidad tipo II generalmente se asocia con individuos que poseen un IMC de más de 40. Igualmente posee una mayor correlación con perturbaciones y enfermedades tales como la diabetes, hipertensión y otras.

Este tipo de obesidad está relacionada a diversas enfermedades y complicaciones de salud. Estas enfermedades y circunstancias médicas poseen un impacto negativo en la calidad de vida de un individuo con este tipo de obesidad. No es sencillamente el resultado de comer en exceso. Es una enfermedad crónica seria que se debe prevenir y tratar. Las causas de este tipo de obesidad son amplias, pero hay tres elementos contribuyentes primordiales y son la conducta, la genética y el entorno social.

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Mórbida

La obesidad mórbida es una circunstancia de salud grave que puede obstaculizar con las funciones físicas primordiales, como respirar o caminar. Las personas con obesidad mórbida poseen un mayor riesgo de contraer enfermedades tales como la diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño, enfermedad por reflujo gastroesofágico, osteoartritis, enfermedades del corazón y cáncer. (Ver artículo:Dieta Nutritiva )

La obesidad mórbida se determina al establecer el Índice de Masa Corporal del individuo. El IMC normal esta entre 20 y 25. Se considera que una persona posee obesidad mórbida si pesa 40 kg de más, con respecto a su peso corporal ideal, es decir, posee un IMC de 40 o más, y experimenta problemas de salud relacionados con la obesidad, como la hipertensión o la diabetes.

Cuando comes, tu cuerpo utiliza las calorías que consumes para manejar tu cuerpo. Inclusive en reposo, el cuerpo requiere calorías para bombear el corazón o asimilar los alimentos. Si esas calorías no se utilizan, el cuerpo las acumula como grasa. Su cuerpo acumulará reservas de grasa si continúa consumiendo más calorías de las que su cuerpo puede utilizar durante las actividades diarias. La obesidad y la obesidad mórbida son la consecuencia de un exceso de grasa almacenada en su cuerpo.

Ciertas medicinas, como los antidepresivos, pueden provocar un aumento de peso. Las circunstancias médicas, como el hipotiroidismo, también pueden llevar a un aumento de peso, pero por lo ordinario se pueden controlar para que no lleven a la obesidad.

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Algunos estudios han justificado que los factores genéticos pueden desempeñar un papel en la forma en que su cuerpo acumula la energía. Se están realizando más investigaciones para indagar más a fondo la relación entre los genes y el peso. La obesidad es un problema de salud que sin el tratamiento apropiado, la obesidad puede llevar a otros problemas de salud graves.

Androide

La obesidad androide es un caso particular de un individuo obeso, en el que la grasa extra del cuerpo se distribuye sobre la región abdominal, y esto causa que la forma del cuerpo de la persona parezca tener forma de manzana. En este caso, la repartición de grasa del cuerpo humano se concentra primariamente sobre la región del pecho, los hombros e inclusive en la parte del cuello. Se observa que esto sucede más en los hombres que en las mujeres. El resultado de la obesidad androide igualmente tiene complicaciones cardiovasculares y cardíacas.

La obesidad androide se origina debido a diferentes factores genéticos y ambientales y posee una gran influencia de los factores hereditarios. Si hay historiales familiares, las posibilidades de aparición de obesidad androide aumentan en las generaciones sucesivas.

Si el índice de masa corporal para cualquier individuo es de 30 o más, entonces esa persona tiene la enfermedad de obesidad androide. En otros casos, se forma un perfil ovoide que no se diferencia entre hombres y mujeres. Generalmente, durante la edad adulta temprana, las hembras tienden a tener una repartición de grasa más periférica, de modo que su grasa se distribuye uniformemente sobre su cuerpo.

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No obstante, se ha encontrado que a medida que las hembras envejecen, dan a luz y se acercan a la menopausia, esta repartición se traslada hacia el patrón androide de la distribución de la grasa, lo que deriva en un aumento del 42% en la distribución de la grasa corporal en las mujeres post-menstruales. La distribución de la grasa androide se diferencia con la distribución de la grasa ginoide; que es la grasa alrededor de las caderas, muslos y parte inferior, ocasionando una forma de pera.

Troncular

La obesidad troncular igualmente conocida como “obesidad central” y “obesidad abdominal”, es un tipo de obesidad en el que el cuerpo del paciente tiene una forma redonda. Debido a que se acumula la grasa en el abdomen, cuellos y pecho. Cuando un paciente sufre de obesidad troncular, es probable que posteriormente tenga numerosos problemas de salud.

Como el corazón de una persona se halla en su área troncular o pectoral, la obesidad en la zona troncular también puede repercutir en algún tipo de enfermedad cardiovascular. No obstante, el trastorno de la obesidad troncular no siempre acontece en pacientes obesos o ancianos y usualmente resulta ser un afluente de enfermedades, como el Alzheimer.

En esta enfermedad, el IMC de la persona es igual o superior a 30. Cuando el contorno de la cintura de los hombres es de unos 102 cm y 88 cm en mujeres, entonces se mide como obesidad central. Las personas que sobrellevan grasa en la región troncular poseen un mayor riesgo de problemas de salud graves en comparación con las personas que poseen grasas alrededor de los muslos, los brazos y las caderas.

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La obesidad troncular habitualmente lleva a la diabetes tipo 2 y además, puede ser la razón de la dislocación de la espalda. Las hembras son más predispuestas a las grasas en comparación con los hombres debido a los cambios hormonales. La obesidad troncular es originada cuando se almacena demasiada grasa alrededor del área central del paciente y esto sucede debido al consumo excesivo de comidas rápidas altamente procesadas que poseen un alto contenido de grasa. (ver artículo: Delgadez Extrema )

La falta de actividad física y el ejercicio, igualmente conducen a la obesidad troncular. No obstante, la causa capital de este problema aún no se ha entendido, pero parece ser la composición del entorno y los genes del paciente. A veces, el hipercortisolismo igualmente resulta en este trastorno. Una vez más, muchos medicamentos prescritos pueden provocar efectos secundarios y, en última instancia, dar lugar a la obesidad.

Ginoide

La obesidad ginoide es un caso que se define por la distribución de la grasa en el cuerpo humano de forma extraña. En este caso, la grasa extra del cuerpo se almacena en las partes inferiores del cuerpo como los muslos y las caderas. Debido a esta distribución de grasa, la obesidad ginoide se ve como una forma de pera. Se cree que estos obesos poseen un riesgo menor en comparación con los obesos androides.

Los individuos que poseen obesidad ginoide poseen la leve ventaja de tener menos riesgos de contraer enfermedades cardíacas y torácicas, ya que la repartición de la grasa se produce primariamente en las partes inferiores del cuerpo. No obstante, hay una mala noticia también, y es que debido a la distribución de la grasa, sobre todo en las caderas y los muslos, los obesos ginoides tienen menos posibilidades de reducir la grasa en su cuerpo.

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Un patrón de grasa ginoide se especifica por la acumulación de exceso de grasa alrededor de las regiones de la  cadera, el trasero y el muslo. Debido a este tipo de repartición, los patrones de exceso de grasa ginoide tendrán un aspecto en forma de pera, donde el trasero y las caderas son mucho más grandes que la cintura. Este tipo de distribución es característica en las mujeres, ya que el término ginoide se relaciona con la forma femenina.

La grasa ginoide habitualmente se almacena subcutáneamente, lo que significa que la grasa se acumula en la superficie del cuerpo, justo debajo de la piel y por arriba del músculo. La evidencia insinúa que la distribución de la grasa ginoidea está controlada por hormonas reproductivas femeninas como el estrógeno, ya que se acumulan en la grasa y  proveen nutrición para el desarrollo fetal.

Curiosamente, a medida que la mujer alcanza la postmenopausia, su potencial para acumular grasa en torno a las caderas y el trasero se reduce y se vuelven mucho más “androides” en su capacidad de almacenamiento de grasa. Esto, por supuesto, tiene sentido si las hormonas reproductivas femeninas operan como una guía para la acumulación ginoide.

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Abdominal

La obesidad abdominal se refiere a la acumulación de un exceso de grasa en el área abdominal. El abdomen es la parte de su cuerpo situada entre el pecho y la pelvis. Los que tienen forma de manzana tienden a acumular el exceso de grasa corporal alrededor de su estómago y abdomen. La obesidad abdominal frecuentemente se conoce como grasa abdominal.

Lo que hace que la grasa abdominal sea tan dañina los científicos aun no lo saben con certeza, pero las investigaciones están aportando pistas sólidas. Para percibir estas pistas, primero debe percibir que la grasa abdominal se muestra en dos formas diferentes. Una parte se halla en el tejido adiposo justo debajo de la piel. Esta grasa subcutánea se comporta como la grasa en otras partes del cuerpo. Esta no es un amigo para la salud, pero tampoco es una amenaza exclusiva.

La grasa dentro del abdomen es otra historia, ya que esta grasa visceral se halla alrededor de los órganos internos, y es el auténtico villano del tema. Una de las primeras definiciones de esto fue que la obesidad visceral estaba relacionada con la gran actividad de los mecanismos de respuesta al estrés del cuerpo, que elevan la presión arterial, los niveles de azúcar en la sangre y el riesgo cardíaco.

El IMC suministra una buena estimación de la grasa corporal y es más precisa que las medidas del pliegue superficial. Aunque el IMC es el estándar oficial, posee varios defectos. Por un lado, los atletas altamente ejercitados con músculos grandes pueden tener un IMC de 30, con poca grasa corporal. En el otro extremo, el IMC puede no manifestar con precisión la gordura corporal en adultos que han perdido cantidades importantes de masa muscular.

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Pero el problema más significativo, es que el IMC refleja la grasa corporal total sin importar cómo se distribuye la grasa. Y si bien ningún exceso de grasa es bueno, un tipo de exceso de grasa es mucho más peligroso que los otros, y las investigaciones muestran que la grasa abdominal es de las peores.

Sarcopénica

La obesidad sarcopénica es una circunstancia médica que se define como la presencia de sarcopenia y obesidad. La sarcopenia se refiere a la presencia de una masa muscular baja y una fuerza muscular baja, o en todo caso, un rendimiento físico bajo. Cuando esto se acompaña de una masa grasa alta, la afección se conoce como obesidad sarcopénica. (ver: artículo Dieta Hipercalorica)

La presencia de la obesidad en combinación con la sarcopenia, está aumentando en adultos de 65 años o más. Un significativo subgrupo de adultos mayores de 65 años se cataloga ahora como que tiene obesidad sarcopénica, un principio geriátrico de alto riesgo que se observa preferentemente en una población que envejece y que está en riesgo de dificultades sinérgicas tanto de la sarcopenia como de la obesidad.

Los cambios en la composición corporal que se originan con el proceso de envejecimiento pueden llevar a la obesidad sarcopénica, un trastorno cada vez más normal debido a la mayor prevalencia de obesidad en las poblaciones que envejecen. Los mecanismos hormonales, inflamatorios y monocelulares perturban los procesos biológicos inferiores que originan la degradación de grasa y la pérdida de masa magra y fuerza.

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Las definiciones de sarcopenia y obesidad pueden variar extensamente, lo que provoca problemas en el diagnóstico y la comprensión epidemiológica de la obesidad sarcopénica, así como el desarrollo de estrategias de tratamiento para esta enfermedad. Las intervenciones de estilo de vida que incluyen la restricción de calorías y la actividad física que radica en ejercicios aeróbicos y de resistencia son los principales métodos de la terapia.

Exógena

La obesidad exógena es una forma de obesidad que deriva del consumo desenfrenado de las comidas. Se desata mediante el consumo constante de comidas que va más allá de lo que el cuerpo demanda para su uso como fuentes de energía química, lo que lleva a la acumulación de cualquier cantidad inútil de energía procedida de los alimentos digeridos como grasas.

La obesidad exógena es una circunstancia en la cual una persona posee sobrepeso como resultado de una ingesta desproporcionada de alimentos. Si una persona consume normalmente más alimentos de los que puede utilizar para las necesidades energéticas diarias de su cuerpo, el cuerpo acumula cualquier energía adicional como grasa, lo que puede llevar a este tipo de obesidad.

Este tipo particular de obesidad es originado por acciones individuales, y no por un mal trabajo de los sistemas corporales. Comprender la obesidad exógena es más fácil, si se percibe cómo el cuerpo procesa la energía o las calorías que consume. Se necesita una cierta cantidad de calorías para que el cuerpo ejecute sus funciones básicas, como la respiración y la digestión.

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Se requiere una cantidad mayor de calorías para realizar actividades de movimientos de rutina, e inclusive se necesitan más para que el cuerpo se desempeñe bien en situaciones estresantes, como el ejercicio intenso. Si una persona consume cerca de la misma cantidad de calorías que su cuerpo quema a diario, no aumentará de peso. Desgraciadamente, si un individuo come regularmente más calorías de las que su cuerpo puede utilizar, el aumento de peso habitualmente es inevitable. Los factores psicológicos también pueden favorecer a la obesidad exógena.

Es muy usual que las personas coman por aburrimiento, estrés o soledad. Comer para llenar un vacío causa que no sintamos las sensaciones corporales que indican la plenitud, y puede llevar a un aumento drástico de las calorías consumidas. Comer en exceso para sobrellevar el estrés en el trabajo, junto con sentirse demasiado atareado para hacer ejercicio puede ser una combinación letal.

Prevención de la obesidad

Debido las enfermedades crónicas y las circunstancias relacionadas con la obesidad, y el hecho de que la obesidad es dificultosa de tratar, la prevención es considerablemente importante. La razón primordial por la que la prevención de la obesidad es tan vital en los niños, es porque se piensa que la probabilidad de estos se conviertan en adultos obesos aumenta alrededor de un 20% a los cuatro años de edad, y un 80% en la adolescencia.

Prevención de la obesidad en los bebés: Mientras más tiempo amamanten a los bebés, menor es la posibilidad de que tengan sobrepeso a medida que crecen. Los bebés amamantados poseen entre 15% y 25% menos probabilidades de tener obesidad. Para aquellos que son amamantados por seis meses o más, la probabilidad es de 20% a 40% menos.

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Prevención de la obesidad en niños y adolescentes: Las personas jóvenes habitualmente tienen sobrepeso u obesidad porque no hacen suficiente actividad física y tienen muy malos hábitos alimenticios. La genética y el estilo de vida igualmente contribuyen al estado de peso del niño.

Prevención de la obesidad en adultos: Varias de las estrategias que causan una pérdida de peso y un mantenimiento exitosos ayudarán a prevenir la obesidad. Corregir sus hábitos alimenticios y aumentar la actividad física juega un papel vital en la prevención de la obesidad. Las acciones que puedes hacer incluyen:

  • Comer de cinco a seis porciones de frutas y verduras regularmente. Una porción de vegetales buena, corresponde a una taza de vegetales crudos o media taza de vegetales cocidos o jugo de vegetales. Una fracción de fruta es una pieza de fruta pequeña a mediana fresca, media taza de fruta enlatada, jugo de fruta o una cuarta parte de fruta seca.
  • Preferir alimentos integrales como el arroz integral y el pan integral. Evite los alimentos muy procesados ​​hechos con azúcar blanca refinada, harina y grasas saturadas.
  • Pesar y medir los alimentos para percibir mejor el tamaño de las porciones. Evite los elementos del menú de gran tamaño, principalmente en los restaurantes de comida rápida. Puede lograr mucho solo con las elecciones apropiadas en tamaños.
  • Pesarse habitualmente.
  • Realizar ejercicio: Haga al menos 30 minutos o más de actividad de intensidad moderada preferiblemente, todos los días de la semana. Los ejemplos son caminar una milla de 15 minutos, o simplemente acomodar un jardín.

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Tratamiento para la obesidad

Si usted es obeso y no ha logrado perder peso por sí mismo, hay ayuda médica disponible. Empiece con su médico de cabecera, que puede referirlo a un experto en peso de su área. Es potencial que su médico igualmente quiera trabajar con usted como parte de un equipo que lo ayude a perder peso. Ese equipo puede incluir un dietista, un terapeuta y otro personal de atención médica. Entre los tratamientos u opciones para perder peso tenemos:

Cambios de estilo de vida y comportamiento: Su equipo de atención médica puede instruirlo sobre las mejores opciones de alimentos y ayudarlo a elaborar un plan de alimentación saludable que resulte para usted. Un programa de ejercicios organizado y un aumento de la actividad diaria, hasta 5 horas por semana, lo ayudarán a desarrollar su fuerza, resistencia y metabolismo. (ver: artículo Desnutrición)

Pérdida de peso médica: Su médico igualmente puede recetarle ciertos medicamentos para perder peso, además de planes de nutrición saludable y ejercicios. Los medicamentos habitualmente se recetan solo si otros métodos de pérdida de peso no han funcionado bien y si tiene un IMC de 27 o más, además de las dificultades de salud relacionadas con la obesidad.

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Los medicamentos prescritos para bajar de peso previenen la absorción de grasa o quitan el apetito. Estos medicamentos pueden tener algunos efectos secundarios, como por ejemplo, el medicamento Xenical, puede inducir movimientos intestinales aceitosos y frecuentes, urgencia digestiva y gases. Su médico lo controlará de cerca mientras esté consumiendo estos medicamentos.

Cirugía de pérdida de peso: La cirugía para perder peso, habitualmente llamada “cirugía bariátrica”, demanda el compromiso de los pacientes que se van a someter a ella. Estos tipos de cirugía actúan al limitar la cantidad de alimentos que se pueden comer plácidamente o al impedir que su cuerpo absorba los alimentos y las calorías, y a veces hacen ambas cosas.

La cirugía para perder peso no es una solución rápida, es una cirugía mayor y puede conllevar a serios riesgos. Después de la cirugía, los pacientes deberán cambiar la forma en que comen y cuánto comen, ya que si no corren el riesgo de enfermarse. Los candidatos para la cirugía de pérdida de peso poseen un IMC de 40 o más, o tendrán un IMC de 35 a 39.9 junto con graves dificultades de salud relacionadas con la obesidad.

Los pacientes frecuentemente tendrán que perder peso antes de someterse a una cirugía. Además, habitualmente se someterán a asesoramiento para garantizar que ambos estén dispuestos emocionalmente para esta cirugía y estén orientados a realizar los cambios necesarios en el estilo de vida que se pretenderá.

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Las mejores dietas para Obesidad

No es un secreto que la cantidad de calorías que las personas consumen tienen un impacto directo en su peso, por eso es muy importante el tipo de dieta que seguimos en nuestra vida diaria, y ver cual resulta mejor para nosotros y nuestros objetivos.

Las dietas bajas en grasa han sido durante mucho tiempo manifestadas como la clave para un peso saludable y una buena salud. Pero la evidencia simplemente no está ahí, en los últimos 30 años en el mundo, el porcentaje de calorías procedentes de la grasa en las dietas de las personas han disminuido, pero las tasas de obesidad se han disparado.

Las dietas altas en proteínas parecen que tienen algunas ventajas para la pérdida de peso, aunque más en los casos a corto plazo. En estudios a más largo plazo, las dietas altas en proteínas se consideran que funcionan igual de bien que otros tipos de dietas. Las dietas altas en proteínas tienden a ser bajas en carbohidratos y altas en grasa, por lo que es dificultoso separar los beneficios de consumir mucha proteína.

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Las dietas bajas en carbohidratos y proteínas pueden tener ciertas ventajas de pérdida de peso a corto plazo. No obstante, cuando se trata de prevenir el aumento de peso y las enfermedades crónicas, la calidad de los carbohidratos es mucho más importante que la cantidad de los mismos.

Disfrute de una vasta diversidad de alimentos nutritivos de este grupo todos los días:

  • Verduras, incluyendo diversos tipos y colores.
  • Alimentos de grano, en su mayoría diversidades integrales o de alto contenido de fibra como pan, cereales, arroz, pastas, fideos, avena, quinoa y cebada.
  • Carnes magras y aves, pescado, huevos, nueces y semillas.
  • Leche, yogurt, queso o sus alternativas, principalmente de grasas reducidas.
  • Beber abundante agua.
  • Limite el consumo de alimentos que contengan grasas saturadas, sal agregada, azúcares agregados y alcohol.

Ejercicio

Si usted es obeso y pretende perder algo de peso, es significativo combinar la alimentación sana  con el ejercicio regular  y la actividad física. Se recomienda a las personas que realicen por lo menos 2 a 5 horas de actividad física de intensidad moderada cada semana. Este tipo de actividad es cualquiera que aumente la frecuencia cardíaca y respiratoria y pueda hacerte sudar, pero aún puedes mantener una plática normal. No necesitas realizar o empezar el ejercicio todo de una vez, puedes dividirlo a lo largo del día en dos o tres sesiones apartadas de 15 a 20 minutos.

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Este nivel de actividad es un buen comienzo para ayudar a reformar su salud y ayudar a prevenir el desarrollo de enfermedades crónicas como los malestares cardíacos  y la diabetes. Si deseas bajar de peso, es posible que debas aumentar la actividad física de intensidad moderada de 45 a 60 minutos casi todos los días de la semana. Opte por actividades que disfrute, ya que es más posible que continúe haciéndolas. Ejemplos de actividad física de intensidad moderada son:

  • Caminar rápido
  • Trotar
  • Nadar
  • Tenis

Además de la actividad física de intensidad moderada, trate de incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza o de resistencia, como los ejercicios con pesas, al menos 2 días a la semana, ya que esto puede ayudar a quemar grasa y desarrollar los músculos. Realizar cualquier actividad física es mejor que no hacer ninguna. Si no está realizando ninguna actividad física en su vida diaria, intente empezar gradualmente con períodos cortos de ejercicio a la vez, luego aumente hasta alcanzar la cantidad recomendada.

Si es nuevo en el ejercicio o tiene dolencias médicas precedentes, es una buena idea hablar con su médico antes de empezar un programa de ejercicios. Su médico, fisioterapeuta o fisiólogo del ejercicio podrá facilitarle un plan de ejercicios apropiado a sus circunstancias.

Problemas que acarrea la obesidad

La obesidad desde la infancia puede desarrollar los problemas de salud, a menudo de por vida. En los adultos, la obesidad está relacionada con un mayor riesgo de contraer enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, presión arterial alta, ciertos tipos de cáncer y otros padecimientos crónicos. Las investigaciones han manifestado que los niños obesos tienen más posibilidades de tener sobrepeso o ser obesos cuando son adultos.

Los datos de diversas encuestas muestran que en el mundo, casi el 13% de los adultos mayores de 20 años tienen diabetes, pero el 40% de ellos no han sido diagnosticados. La diabetes tipo 2, antes llamada diabetes de inicio en adultos, constituye hasta el 95% de todos los casos de diabetes y casi todos los casos de diabetes no diagnosticada.

Aunque es poco habitual en jóvenes de 12 a 19 años, la diabetes tipo 2 se observa cada vez más en niños y adolescentes, especialmente en comunidades minoritarias. Además, los datos de las encuestas muestran que cerca del 16% de estos jóvenes tienen prediabetes. En un estudio nacional reciente, el 58% de los niños diagnosticados con diabetes tipo 2 eran obesos.

La obesidad es una dificultad crónica de salud individual y pública que perturba a un gran número de personas en todo el mundo. Detener su intrusión y tener éxito en mantener estilos de vida saludables para restituir esta situación es responsabilidad de todos los agentes sociales implicados. En comparación con las personas de peso normal, las personas obesas poseen un riesgo mayor de 50% a 100% de morir tempranamente.

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Factores de riesgo

En la obesidad, los factores de riesgo para la salud son atributos, características o manifestaciones que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle una enfermedad o un trastorno de salud. Los factores de riesgo de comportamiento son aquellos que las personas tienen la mayor capacidad de cambiar. Los factores de riesgo biomédicos son estados físicos que frecuentemente están influenciados por factores de riesgo de conducta.

La obesidad es una situación compleja que está influenciada por los hábitos de trabajo, los esquemas de viaje y la tecnología. En el nivel más simple, la obesidad es originada por el consumo de más calorías de las que se quema. No obstante, la obesidad es una condición compleja producida por algo más que sencillamente comer demasiado y moverse muy poco. Una combinación complicada de factores genéticos, ambientales y psicológicos puede desarrollar el riesgo de obesidad de un individuo.

El entorno en el que vive y las normas sociales de su sociedad en relación con la comida, la alimentación y el estilo de vida influyen en gran medida en qué, cuándo y cuánto come. De manera equivalente, su entorno afecta dónde y cómo puede estar físicamente activo. El exceso de peso, principalmente la obesidad, es un factor de riesgo significativo para enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, presión arterial alta, problemas de sueño, problemas psicológicos, algunas dolencias musculo-esqueléticas y algunos tipos de cáncer.

A medida que  se eleva el nivel de exceso de peso, igualmente aumenta el riesgo de desarrollar estas situaciones. Además, el sobrepeso puede obstaculizar la capacidad de controlar o manejar los trastornos crónicos. Las personas con sobrepeso u obesas asimismo tienen tasas más altas de muerte.

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Diferencias entre obesidad y sobrepeso

Los médicos habitualmente definen el sobrepeso como una condición en la que el peso de una persona es un 10% a 20% más alto que el peso ideal. En el índice de masa corporal esto se refleja en un IMC de 25 a 30. La obesidad se define habitualmente como una situación en la cual el peso de un individuo esta 20% o más, por encima del peso normal o como un IMC de 30 o mayor. (Ver también: Grasas Trans).

La obesidad mórbida, significa que una persona tiene un 50% a 100% más sobre el peso normal, o un sobrepeso suficiente para interferir delicadamente con la salud o el funcionamiento normal del cuerpo. Aproximadamente 60 millones de personas, casi un tercio de todos los adultos en el mundo y aproximadamente uno de cada cinco niños, son obesos. Sobrepeso y obesidad son palabras que se utilizan para representar el peso de una persona que es mayor que lo que habitualmente se considera saludable para una altura establecida.

Los términos también identifican rangos de peso que pueden desarrollar la probabilidad de tener ciertas enfermedades y otros problemas de salud. La obesidad impacta cómo vives y cómo te sientes, tanto emocional como corporalmente. La obesidad puede afectar su salud emocional al reducir su autoestima, causando depresión, incomodándose en situaciones sociales y oprimiendo significativamente su calidad de vida en general.

La obesidad ahora se reflexiona como el riesgo de salud número uno que enfrenta el mundo. La obesidad provoca un estimado de 400,000 muertes por año en el mundo y le cuesta a la economía internacional casi $ 122.9 mil millones de dólares cada año. Puede además, aumentar su riesgo de desarrollar muchas afecciones y enfermedades médicas graves, como las diabetes, enfermedades cardíacas, hipertensión, síndrome de ovario poliquístico y otras más.

Relación entre obesidad y cáncer

Casi toda la evidencia que relaciona la obesidad con el riesgo de cáncer procede de grandes estudios a nivel mundial. Sin embargo, los datos de los estudios observacionales pueden ser difíciles de descifrar y no pueden establecer de manera concluyente que la obesidad produzca cáncer. Esto se debe a que las personas obesas o con sobrepeso pueden diferir de las personas delgadas en otras formas diferentes a su grasa corporal, y es probable que estas otras diferencias, en lugar de su grasa corporal, sean lo que manifiesten su riesgo de cáncer.

El vínculo entre la obesidad y el riesgo de cáncer es evidente. La investigación muestra que el exceso de grasa corporal desarrolla el riesgo de varios cánceres, entre ellos los cánceres colo-rectal, posmenopáusico de mama, endometrial, esofágico, renal y pancreático. Lo que es menos claro es justamente cómo ser obeso aumenta ese riesgo. Los expertos creen que se debe en gran parte a la hinchazón causada por la grasa visceral, la grasa que encierra los órganos vitales.

El problema con el exceso de grasa visceral es que perturba ciertos procesos en su cuerpo. Esto incluye cómo su cuerpo opera las hormonas, como la insulina y el estrógeno. Más de dos tercios de los adultos en el mundo, tienen sobrepeso u obesidad, por lo que este es un tema significativo para las personas que viven con cáncer. Las células de grasa visceral son grandes, y hay muchas de ellas. Este exceso de grasa no tiene mucho espacio para el oxígeno, y ese ambiente bajo en oxígeno libera la inflamación.

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La inflamación es la respuesta nativa del cuerpo a las lesiones y enfermedades. Por ejemplo, cuando se realiza un corte profundo, el área alrededor del corte se torna roja y dolorosa al tocarla. Esta pequeña inflamación cerca del área herida, ayuda a reparar el tejido dañado y ayuda con el proceso de recuperación.

Pero la inflamación a largo plazo producida por el exceso de grasa visceral puede perjudicar su cuerpo y aumentar su riesgo de cáncer. El cáncer ocurre cuando las células se reproducen de manera incontrolable, perjudicando las células a su alrededor y produciendo enfermedades. Cuanto más se dividan y se reproduzcan las células, mayor será el riesgo de que algo salga mal y se cree un tumor.

Obesidad y diabetes

La obesidad y la diabetes tipo 2 son enfermedades que pueden reducir sustancialmente la esperanza de vida, reducir la calidad de vida y aumentar los costos de atención médica. La incidencia de la obesidad y la diabetes sigue desarrollándose por proporciones epidémicas. El término “diabesidad” se ha contrastado para describir la diabetes adjunta con la obesidad.

Existen diversos factores de riesgo para la diabetes tipo 2, como la edad, la raza, el embarazo, el estrés, algunos medicamentos, los historiales genéticos o familiares, el colesterol alto y la obesidad. No obstante, el mejor predictor de la diabetes tipo 2 es la obesidad. Casi el 90% de las personas que viven con diabetes tipo 2, poseen sobrepeso u obesidad. (Ver también: Grasas Saturadas).

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Las personas que poseen sobrepeso u obesidad han elevado la presión sobre la capacidad de su cuerpo para utilizar la insulina que controla apropiadamente el azúcar en la sangre y sus niveles, y por lo tanto son más predispuestos a desarrollar diabetes. La cantidad de casos de diabetes entre los adultos en el mundo aumentó en un tercio, durante la década de 1990, y se esperan aumentos adicionales. Este rápido aumento en la aparición de diabetes se atribuye primariamente a la creciente prevalencia de obesidad en el mundo.

No se sabe con seguridad por qué algunas personas desarrollan resistencia a la insulina, pero se sabe que la obesidad y la falta de actividad física la desmejoran. El desarrollo de la resistencia a la insulina es un mecanismo significativo en el desarrollo de la diabetes tipo 2. La conexión además, se ve en el hecho de que la pérdida de peso puede mejorar el control o aliviar la diabetes tipo 2.

El grado de resistencia a la insulina y la ocurrencia de diabetes tipo 2 es mayor en una persona con obesidad androide. Estas personas llevan la mayoría de su exceso de peso corporal cerca de su abdomen. En contraste, la persona con obesidad ginoide, lleva la mayor parte de su peso en las caderas y los muslos y esto no es tan probable que se relacione con la resistencia a la insulina.

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Relación entre la Obesidad y la tiroides

Se ha estimado durante mucho tiempo que existe una relación complicada entre la enfermedad de la tiroides, el peso corporal y el metabolismo. La hormona tiroidea controla el metabolismo tanto en animales como en los humanos. El metabolismo se establece midiendo la cantidad de oxígeno utilizado por el cuerpo durante un período concreto de tiempo. Si la medición se efectúa en reposo, se conoce como la tasa metabólica basal o TMB. De hecho, la medida del TMB fue una de las primeras pruebas utilizadas para evaluar el estado de la tiroides de un paciente.

Se halló que los pacientes cuyas glándulas tiroideas no estaban funcionando tenían un TMB bajo, y aquellos con glándulas tiroideas hiperactivas poseían un TMB alto. Estudios posteriores relacionaron estas observaciones con las mediciones de los niveles de hormona tiroidea y manifestaron que los niveles bajos de hormona tiroidea se relacionaron con niveles bajos de TMB y los niveles elevados de hormona tiroidea se relacionaron con los valores del TMB.

La tiroides suministra funciones corporales importantes. Debido a que promueve la producción de energía celular, la producción de todas las demás hormonas se verá perturbada negativamente cuando los niveles de hormona tiroidea no sean recomendables. Todos los aspectos de la salud se ven perturbados por la función tiroidea baja. La agrupación entre las hormonas tiroideas séricas y el índice de masa corporal u obesidad se examinó en un estudio de población de corte transversal unos de 4,082 participantes elegibles.

Los resultados apuntaron que la función tiroidea podría ser uno de diferentes factores que actúan en concierto para establecer el peso corporal en una población. Incluso niveles de TSH en suero levemente elevados se relacionan con un aumento en la aparición de obesidad. En resultado, los niveles de tiroides “normales” subóptimos pueden implicar en aumento de peso, obesidad e incapacidad para perder peso, y la optimización de los niveles de tiroides puede considerarse provechosa y posiblemente necesaria para el mantenimiento del peso normal.

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Hipotiroidismo

La disfunción tiroidea está relacionada con cambios en el peso corporal y la composición, la temperatura corporal y el gasto energético total y en reposo aparte de la actividad física. Además, el aumento de peso frecuentemente se desarrolla después del proceso de la disfunción tiroidea. Tanto el hipotiroidismo subclínico como el manifiesto se relacionan continuamente con el aumento de peso, la disminución de la termogénesis y la tasa metabólica.

En un reciente estudio, basado en la población, de 27.097 individuos mayores de 40 años de edad con índice de masa corporal o IMC de al menos 30, el hipotiroidismo subclínico y manifiesto se correlacionó con un IMC más alto y una mayor persistencia de obesidad tanto en fumadores como en no fumadores. Se ha observado que pequeñas transiciones en la TSH sérica ocasionadas por cambios mínimos en la dosis de L – T4 durante la terapia de sucesión están relacionadas con un gasto de energía en reposo altamente trastornado en pacientes con hipotiroidismo.

Estos estudios respaldan la evidencia clínica de que la disfunción tiroidea leve está relacionada con cambios característicos en el peso corporal y probablemente constituye un factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad. Desde que el TMB en el paciente con hipotiroidismo disminuye, una tiroides poco activa habitualmente se asocia con algún aumento de peso. El aumento de peso suele ser mayor en aquellos sujetos con hipotiroidismo más grave.

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No obstante, la disminución de la TMB debida al hipotiroidismo suele ser mucho menos dramática que el marcado aumento observado en el hipertiroidismo, lo que lleva a variaciones más modestas en el peso debido a la tiroides poco activa. La causa del aumento de peso en sujetos con hipotiroidismo igualmente es compleja y no siempre está relacionada con el exceso de recolección de grasa.

La mayor parte del peso adicional ganado en individuos con hipotiroidismo se debe a la acumulación excesiva de sal y agua. El aumento de peso masivo rara vez se relaciona con hipotiroidismo. En general, 5 a 10 libras de peso corporal pueden atribuirse a la tiroides, dependiendo de la gravedad del hipotiroidismo.

Relación entre TSH y peso

Aunque los científicos saben que las hormonas tiroideas controlan el metabolismo de su cuerpo, la relación estricta entre las hormonas tiroideas, el metabolismo y los cambios de peso es complicada y no se percibe bien. Cuando su tiroides no provoca suficientes hormonas como el hipotiroidismo, su metabolismo se ralentiza, lo que reduce la cantidad de calorías que quema su cuerpo y frecuentemente conduce al aumento de peso.

Contrariamente, cuando su tiroides produce demasiadas hormonas como en el hipertiroidismo, su metabolismo origina un exceso de energía, quema más calorías de lo normal y es potencial que produzca una pérdida de peso. Sin embargo, esta es una imagen simplificada de los diversos factores que están implicados en estos procesos. Las hormonas tiroideas influyen en gran parte en el metabolismo, la temperatura corporal y el control del apetito.

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Su tiroides trabaja en estrecha relación con su hipotálamo, una pequeña parte de su cerebro que conserva tanto su peso como su equilibrio energético. Cómo esto sucede en realidad no está claro, pero una cosa es segura, no son solo las hormonas tiroideas las que juegan un papel en la cantidad de energía que maneja su cuerpo. Las hormonas tiroideas trabajan junto con otras hormonas, proteínas, receptores nucleares y sustancias químicas, por lo que es un asunto tan complicado.

Obesidad infantil

Los bebés gordos son frecuentemente vistos como muy sanos y bonitos. Los bebés necesitan grasa para ciertas etapas de desarrollo, pero la obesidad infantil constituye una condición que va más allá de la grasa saludable del bebé y se convierte en una circunstancia seria que puede sentar las bases de una infancia poco sana y puede llevarse a la edad adulta. (Ver artículo: Hipertiroidismo)

Los bebés que aumentan de peso velozmente están en riesgo de tener obesidad a los 3 años. Esto significa que el aumento de peso en la infancia puede conllevar a una obesidad posterior, no solo como niño, sino también en la edad adulta. Ciertos informes de investigación enseñan que los patrones de alimentación constituidos tan pronto como a los tres meses de edad pueden pronosticar la posibilidad de obesidad de un niño en el futuro.

La obesidad infantil está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar presión arterial alta, perturbaciones del sueño, pubertad temprana y diabetes. Toda una vida de obesidad puede encerrar no solo estos problemas, sino además problemas tales como dolencias en las articulaciones, enfermedades del corazón, cáncer y accidentes cerebrovasculares.

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Es posible que no pueda identificar la obesidad solo con mirar a su hijo, ya que los bebés poseen estructuras corporales distintas y necesitan cantidades variables de grasa para sus etapas de desarrollo. Es importante que visite a su pediatra habitualmente para que pueda verificar el IMC de su bebé en comparación con las tablas de crecimiento de su edad. Su pediatra igualmente puede valorar el peso de su bebé según los factores de desarrollo.

Por lo usual, los pediatras encomiendan que los padres fomenten la conservación del peso en lugar de la pérdida de peso, ya que los bebés pueden seguir progresando en altura y adelgazando sin perder peso, lo que finalmente disminuye su IMC a un nivel más saludable. Ver artículo: Consecuencias del Hipertiroidismo.

El mantenimiento del peso para los bebés incluye comer una dieta sana sin sobrealimentar y aumentar la actividad física. Los cambios que puede hacer para prevenir la obesidad infantil son los mismos que un tratamiento de edad adulta. Si estás amamantando, continúe haciéndolo con normalidad.

Bebes

Recuerde, los bebés requieren una dieta alta en grasa para sustentar el crecimiento durante la infancia. Un bebé que está alimentado únicamente con leche materna recibe cerca de la mitad de sus calorías diarias de la grasa de la leche materna. Como consecuencia, las restricciones calóricas destinadas a reducir el peso no se recomiendan para bebés de 2 años o menos.obesidad-21

No obstante, el exceso de grasa y calorías todavía puede ser una inquietud. Por ejemplo, ser demasiado pesado puede retardar el gateo y la caminata, partes fundamentales del desarrollo físico y mental del bebé. Si bien un bebé grande puede no convertirse en un niño con sobrepeso, un niño que es obeso frecuentemente sigue siendo obeso cuando llega a adulto.

Para mantener a su bebé en un peso sano haga lo siguiente:

  • Controle su aumento de peso durante el embarazo. El aumento excesivo de peso durante el embarazo puede aumentar el peso de un bebé. La investigación apunta que a medida que aumenta el peso al nacer, también lo hace el riesgo de obesidad infantil.
  • Ciertas investigaciones sugieren que la lactancia materna disminuye el riesgo de obesidad infantil.
  • Limite las bebidas azucaradas. El jugo no es una parte necesaria de la dieta de un bebé. Cuando comience a introducir alimentos sólidos, piense ofrecer frutas y verduras integrales nutricias en su lugar.
  • Experimenta con formas de calmar a tu bebé. No recurra automáticamente a la leche materna ni a la fórmula para calmar los llantos de su bebé. A veces, todo lo que se requiere es una nueva posición, un entorno más tranquilo o un toque suave.
  • Limitar el uso de los medios. Se desalienta el uso de los medios televisivo por parte de niños menores de 2 años. Cuanta más televisión vea su hijo, mayor será su riesgo de poseer sobrepeso.

A medida que su hijo crezca, continúe hablando con su médico sobre su peso y la nutrición. Para orientación adicional, igualmente puede preguntar a un dietista que se especialice en el tema.

La obesidad y la leptina

La leptina es una hormona que en gran parte era excluida por la comunidad científica antes del año 1994. El papel de la leptina es conservar el equilibrio energético mediante el control de la ingesta de alimentos y la tasa de quema de calorías. A medida que la cantidad de grasa acumulada en las células, la leptina se secreta en el torrente sanguíneo y las señales que lo hacen comer más o menos. En realidad, la leptina es una proteína.

Es secretada por los adipocitos y tiene un papel dominante en el control del peso corporal al conservar un equilibrio entre la ingesta de alimentos y el gasto de energía. Este gen posee varias funciones endocrinas. Las funciones más importantes son la regulación de las respuestas inmunitarias e inflamatorias, así como en la angiogénesis y la curación de heridas. Se sabe que la leptina es la hormona importante que se deriva del tejido adiposo blanco.

La leptina, descubierta hace más de 10 años, su función es reducir la ingesta de alimentos y elevar la actividad nerviosa en tejidos termogénicos y no termogénicos. Se opinaba que la leptina es una hormona antiobesidad. La leptina desempeña un papel significativo en el desarrollo de la hipertensión en la obesidad. La leptina es un componente significativo en el control a largo plazo del peso corporal. (Ver también: Enfermedades por Obesidad)

Estudios recientes en humanos obesos y no obesos manifestaron una fuerte correlación positiva de las concentraciones séricas de leptina con el porcentaje de grasa corporal. Parece que a medida que los adipocitos aumentan de tamaño debido a la provisión de triglicéridos, sintetizan más la leptina. Los efectos de la leptina sobre el peso corporal están intervenidos por los efectos sobre los centros hipotalámicos que regulan el comportamiento de la alimentación y el hambre, la temperatura corporal y el gasto de energía.

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La obesidad y el imc

Las etapas del peso son delimitadas médicamente por el índice de masa corporal o IMC. Un IMC de 25 a 30 es clínicamente catalogado como sobrepeso. Por ende un IMC de 30 o más es catalogado como obesidad.  Las personas con exceso de peso igualmente están en peligro de desarrollar problemas de salud, incluyendo padecimientos cardíacos, derrame cerebral, diabetes, algunos tipos de cáncer, dolor de las articulaciones y enfermedades de la vesícula.

El exceso de peso además puede causar problemas tales como problemas del sueño y desgaste de las articulaciones. Adelgazar puede ayudarle a optimizar los efectos nocivos del exceso de peso; no obstante, varias personas con exceso de peso poseen conflictos para lograr un peso sano.

Obesidad y embarazo

Ser obeso durante el embarazo puede apalear un gran golpe en su salud y en la salud de su bebé. Infórmese sobre las potenciales complicaciones, las recomendaciones para el aumento de peso y lo que puede hacer para suscitar un embarazo saludable. Ser obeso puede dañar su fertilidad al impedir la ovulación normal. Inclusive en mujeres que ovulan formalmente, cuanto mayor es el IMC, más tarda en resultar embarazada.

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La obesidad igualmente puede afectar el resultado de la fertilización in vitro. A medida que se eleva su IMC, también se eleva el riesgo de una FIV sin éxito. Ser obeso durante el embarazo desarrolla el riesgo de diversas complicaciones, entre ellas:

  • El riesgo de aborto involuntario y muerte fetal
  • Diabetes gestacional
  • Una dificultad del embarazo definida por presión arterial alta y signos de daño a otro sistema orgánico.
  • Disfunción cardíaca
  • Falta de sueño
  • Un parto vaginal dificultoso.
  • La necesidad de una cesárea y el riesgo de dificultades de la cesárea, como infiltraciones de la herida.

La obesidad durante el embarazo puede producir varios problemas de salud para un bebé, entre ellos:

  • Ser significativamente más grande que los bebes promedio, y tener más grasa corporal de lo normal, lo que amplía el riesgo de síndrome metabólico y obesidad infantil.
  • Tener defectos de nacimiento y la obesidad hace que sea más dificultoso detectar estas afecciones con ultrasonido.

La obesidad durante el embarazo puede desarrollar el riesgo de complicaciones para usted y su bebé. Para aliviar su angustia, trabaje de cerca con su médico. Él o ella pueden ayudarlo a impedir el aumento de peso excesivo, controlar cualquier problema médico y vigilar el crecimiento y desarrollo de su bebé.

Obesidad emocional

Aunque las mujeres poseen un riesgo ligeramente mayor de tener un IMC poco sano, en comparación con los hombres, son mucho más sensibles al ciclo de obesidad y depresión. En un estudio, la obesidad en las mujeres se relacionó con un aumento del 37% en la depresión mayor. Igualmente existe una fuerte relación entre las mujeres con un IMC alto e ideologías de suicidio más frecuentes.

La depresión puede producir y resultar del estrés, lo que, a su vez, puede hacer que cambie sus costumbres de alimentación y actividad. Varias personas que poseen dificultades para recuperarse de eventos imprevistos o de agotamiento emocional, sin saberlo, empiezan a comer demasiados alimentos incorrectos o desistir del ejercicio. En poco tiempo, estos se reconcilian en hábitos y dificultosos de cambiar.

Comer en exceso, una conducta asociada con la obesidad y distintas afecciones como la anorexia nerviosa, igualmente es un síntoma de depresión. Un estudio de personas obesas con problemas de alimentación compulsiva halló que el 51% también tenía historiales de depresión mayor. Investigaciones adicionales muestran que las mujeres obesas con trastornos de alimentación, que percibieron burlas sobre su apariencia desarrollaron posteriormente insatisfacción corporal y depresión.

Para los niños que poseen sobrepeso, vivir con exceso de peso puede ser doloroso. A su manera, el estigma social relacionado al sobrepeso puede ser tan dañino para un niño como las enfermedades físicas y las circunstancias que frecuentemente acompañan a la obesidad. En una sociedad que se destaca por la delgadez, los estudios revelan que los niños de hasta 6 años pueden relacionar los estereotipos negativos con el exceso de peso y creer que un niño pesado es sencillamente menos agradable.

Psicología

La obesidad es una circunstancia compleja relacionada con una serie de trastornos médicos. Un supuesto común es que la obesidad igualmente debe estar relacionada con dificultades psicológicas y emocionales. La investigación sobre los aspectos psicosociales de la obesidad se ha vuelto más sofisticada con el pasar de los años, desde trabajos meramente teóricos hasta comparaciones transversales de personas con y sin obesidad hasta investigaciones de la secuencia temporal de la obesidad y los trastornos del estado de ánimo.

Estos estudios han manifestado que la obesidad, por sí misma, no parece estar relacionada metódicamente con los resultados psicopatológicos. No obstante, ciertos individuos obesos poseen un mayor riesgo de trastorno psiquiátrico, principalmente depresión. El presente artículo examina los resultados de la investigación y enseña sus implicaciones clínicas.

Especialmente, los proveedores de tratamiento no deben asumir que una persona obesa deprimida o trastornada de otro modo solo precisa perder peso para volver a la salud psicológica. Los trastornos del estado de ánimo característicos deben tratarse, independientemente del estado de peso del paciente.

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Panorama de la obesidad en el mundo

Presentemente, 2.100 millones de personas, casi el 30% de la población mundial, son obesas o poseen sobrepeso, según un nuevo análisis de datos de tendencias de 188 países. El aumento en las tasas globales de obesidad en las últimas tres décadas ha sido fundamental y generalizado, mostrando una importante epidemia de salud pública en todo el planeta.  (Ver también: Dieta Hipercalórica)

A lo largo de los estudios, las tasas de sobrepeso y obesidad entre los adultos han aumentado tanto para los hombres, como para las mujeres. En los países desarrollados, los hombres tenían tasas más altas de sobrepeso y obesidad, mientras que las mujeres en los países en vías de desarrollo manifestaron tasas más altas. Igualmente en los países desarrollados, el pico de las tasas de obesidad se está moviendo a edades más jóvenes.

En cuanto a los países particulares, la proporción más alta de personas obesas del mundo con un 13%, vive en los Estados Unidos. China e India juntas constituyen el 15% de la población obesa del mundo. Las tasas igualmente están aumentando entre los niños y adolescentes en el mundo en desarrollo, donde casi el 13% de los niños y más del 13% de las niñas poseen sobrepeso o son obesos. Se observaron tasas especialmente altas de obesidad infantil y adolescente en los países de Oriente Medio y África del Norte.

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En España

La obesidad es una dificultad de salud que perturba a una proporción importante de la población española. El sobrepeso es más habitual entre los hombres que en las mujeres, mientras que la obesidad es más acostumbrada entre las mujeres. Los datos más recientes de las mediciones de peso y talla de una muestra característica española, revelaron que la prevalencia habitual de obesidad en España fue de cerca del 13%.

El análisis de los determinantes de la obesidad en niños y jóvenes españoles muestra que el sobrepeso y la obesidad están relacionados con la ausencia de lactancia materna, el bajo consumo de frutas y verduras, el alto consumo de pasteles y bollos, refrescos y productos de carnicería, bajos niveles de actividad física y una sociedad positiva con el tiempo que pasan viendo televisión.

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En estados unidos

La obesidad se ha tornado en un grave problema de salud en los Estados Unidos. Casi el 35% de los estadounidenses posee obesidad. La obesidad no es solo un problema de control de peso; ahora se considera una enfermedad crónica por la Asociación Médica Americana, y los Institutos Nacionales de Salud.

A partir de 2013, según varios datos, ningún estado tenía una prevalencia de obesidad inferior al 20%, y la meta nacional es del 15%. Las tasas más bajas, se registraron en California, Colorado, Hawai, Massachusetts, Montana, Utah, Vermont y Washington. Los más altos con 35% o más, estaban en Mississippi y Virginia Occidental. Regionalmente, el sur tuvo la prevalencia más alta, mientras que el oeste tuvo la más baja.

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En mexico

México tiene la tasa más alta de sobrepeso y obesidad de América latina entre las personas de 15 a 74 años, según las actualizaciones sobre la obesidad de 2017 publicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. La tasa de México es 18.6% más alta que la tasa intermedia de 53.9% de los 34 países de la OCDE. Las altas tasas de obesidad son uno de los primordiales problemas de salud pública mexicana.

La obesidad está disminuyendo drásticamente la calidad y la esperanza de vida en México, ya que compone un factor de riesgo para diversas enfermedades crónicas, sin embargo, la OCDE reconoce los avances de México en la política pública. México además, posee la mayor prevalencia de diabetes entre los países de la OCDE, en el país el 15% de los adultos sufren de diabetes, una cifra que supera el promedio mundial del 7%.

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