Causas de los nódulos en la tiroides y síntomas

Los nódulos en la tiroides son producto del crecimiento irregular y anormal de células tiroideas. Estos pueden ser benignos o malignos, aunque generalmente no representan peligro potencialmente mortal para la persona.

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Conozca todo sobre estas protuberancias tan frecuentes, cuya incidencia se incrementa con la edad.

¿Que son nódulos en la tiroides?

Los nódulos tiroideos son protuberancias o bultos que se forman debido al crecimiento anormal de células en las glándulas tiroides que producen un tumor justo en su interior.

Las tiroides es una glándula endocrina de pequeño tamaño que se localiza sobre la tráquea, en la base del cuello, sobre el esternón. Tiene un peso que varía entre quince y treinta gramos en los adultos.

La conforman dos lóbulos, que asemejan la forma de una mariposa a los lados de la tráquea que se unen gracias al istmo.

Esta glándula se encarga de producir hormonas tiroideas que controlan y regulan la celeridad de los diferentes  procesos químicos del cuerpo. Ellas influyen en estos procesos de dos maneras:

  • Promoviendo y estimulando la producción de proteínas por parte de los diferentes tejidos del organismo.
  • Aumentando la cantidad de oxígeno empleado por las células del organismo.

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Estas hormonas influyen y afectan diferentes funciones del cuerpo que son vitales, tales como:

  • Frecuencia cardíaca
  • Combustión de las calorías
  • Desarrollo y mantenimiento de la piel
  • Crecimiento.
  • Producción de calor
  • Fertilidad
  • Proceso de la digestión.

En general estos nódulos son asintomáticos y benignos, los casos graves representan un pequeño porcentaje.

Este tipo de tumor suele descubrirse en revisiones de medicas rutina, ya que no se perciben o generan molestias.

Sin embargo, algunas de estas protuberancias crecen considerablemente haciéndose visibles y causando molestias en los procesos de respiración y de ingesta de alimentos.  El tratamiento se ajusta al tipo de nódulo que presente el paciente.

Este tipo de bultos o protuberancias anormales pueden ser:

  • Benignos o no cancerígenos
  • Malignos o cáncer de tiroides
  • Otros tipos de cáncer
  • Infecciones
  • Quistes llenos de líquidos.
  • Un grupo de nódulos muy pequeños o uno solo.
  • Cuando el nódulo produce hormonas tiroideas se le conoce como nódulo caliente y si no, se le denomina nódulo frío.

Otros nombres

Los nódulos en la tiroides, se conocen también como:

  • Tumor tiroideo
  • Adenoma de tiroides
  • Carcinoma tiroideo
  • Incidentalomas tiroideos
  • Nódulo caliente
  • Nódulo frío
  • Tirotoxicosis
  • Hipertiroidismo

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Causas

Estos nódulos se producen por el crecimiento descontrolado y anormal de las células de la tiroides.

Este crecimiento puede ser provocado por afecciones o enfermedades presentes en el organismo del individuo:

-Bajos niveles de yodo en su dieta habitual, sin embargo, es una causa poco frecuente pues muchos alimentos lo incluyen, por ejemplo, la sal refinada yodada.

-Adenoma de tiroides, que consiste en el desarrollo del tejido tiroideo normal de forma excesiva, no es maligno, pero su volumen en algunos casos puede causar ciertas molestias al respirar o tragar, debido a su tamaño.

Existen algunos tipos de estos adenomas, como los llamados nódulos tiroideos autónomos o hiperfuncionantes.

Estos generan hormonas tiroideas sin ser controladas por la hipófisis, que es la encargada de regular la producción normal, esto se conoce como hipertiroidismo.

-Quiste tiroideo: estas acumulaciones de líquido se deben a la degeneración de algunos adenomas, mezclándose componentes líquidos y sólidos, siendo generalmente benignos.

Sin embargo es importante destacar que en ciertos casos puede haber presencia de material solido maligno.

-Enfermedad de Hashimoto o tiroiditis crónica, una inflamación de la tiroides de tipo crónico, que suele desencadenar un agrandamiento nodular e hipotiroidismo.

-Bocio multinodular: generalmente se habla de bocio cuando hay un aumento del tamaño de la glándula tiroides, en el caso de bocio multinodular se habla de un crecimiento irregular de la glándula formando varios nódulos. Causa un ensanchamiento del cuello.

-Cáncer de tiroides: esta afección aunque poco frecuente, puede ser asintomático o por el contrario presentar nódulos de gran tamaño, duros al tacto y dolorosos.

Existen factores que incrementan  los riesgos de padecer cáncer de tiroides, por ejemplo:

  • Familiares que presentaron la enfermedad u otro tipo de cáncer endocrino
  • Tener menos de 30 o más de 60 años.
  • Hombre
  • Exposición reiterada a la radiación en áreas como la cabeza y el cuello.

Síntomas

Esta dolencia suele ser asintomática, es decir no produce síntoma o singo alguno, sin embargo, cuando se desarrollan en demasía, puede llegar a manifestar algunos de estos signos:

  • Presentar inflamación y dolor en la base del cuello.
  • Se perciben al tacto.
  • Voz ronca
  • Sensación de presión sobre la tráquea o el esófago.
  • Molestias y dificultad al respirar y/o tragar.

En ciertos casos estos nódulos en las tiroides incrementan la tiroxina, presentando una cantidad adicional de esta hormona producidas por la glándula y que causa signos de hipertiroidismo, tales como:

  • Pérdida de peso considerable y sin motivos aparentes.
  • Sudoración excesiva.
  • Temblores
  • Excitación nerviosa o inquietud.
  • La piel suele estar fría y pegadiza.
  • Mas apetito de lo normal.
  • Piel color rojizo.
  • Irregularidad en el periodo menstrual.
  • Cambios y anomalías en los latidos del corazón, se tornan irregulares y/o acelerados.

Son pocos los casos de nódulos tiroideos cancerosos, pero esto no se determina a través de ninguno de los síntomas, ya que estos son de crecimiento muy lento y suelen de poco tamaño cuando se hallan.

Los casos malignos que sean agresivos son bastante infrecuentes, mostrándose firmes, de rápido desarrollo, fijos y de tamaño considerable.

Posibles complicaciones

Esta afección puede tener algunas complicaciones que incluyen:

-Interferencia en el proceso de respiración y deglución, en el caso de nódulos de tamaño considerable o bocio multinodular, que hacen difíciles ambos procesos.

-Hipertiroidismo o tiroides hiperactivas, que se caracteriza por una secreción excesiva de tiroxina, hormona producida por las tiroides. Esta condición causa perdida de peso, músculos débiles, ansiedad e irritabilidad, intolerancia al calor.

En algunos casos más complicados se presenta irregularidad en los latidos del corazón o fibrilación auricular, osteoporosis y la llamada crisis tirotóxica, que es cuando se intensifica de forma repentina y peligrosa de todos los síntomas de la afección.

-Afecciones y problemas relacionadas con el cáncer de tiroides: En el caso de nódulos malignos es necesario un procedimiento quirúrgico generalmente, esto con la intención de extirpar totalmente o por lo menos una gran parte de las glándulas tiroides.

En estos caso es importante someterse a una terapia para el reemplazo de la hormona producida por la tiroides, para toda su vida.

 

Acudir al especialista

Es importante que al percibir alguna molestia acuda a consulta médica. Aun cuando los nódulos en la tiroides suelen ser benignos y generalmente no tienen complicaciones graves, no le reste importancia.

La consulta con un especialista que revise y evalúe alguna inflamación fuera de lo normal en su cuello y si presenta molestias y complicaciones para respirar o tragar.

Si presenta nódulos en la tiroides, el especialista evaluará si existe algún indicio o posibilidad de padecer cáncer.

En el caso de presentar signos y síntomas como los que se describen a continuación, acuda a su médico ya que son señales de hipertiroidismo:

  • Pérdida de peso de forma repentina, sin causas que le justifique, ya que no ha perdido el apetito, ni dejado de comer.
  • Palpitaciones, el corazón late con violencia o de forma acelerada.
  • Problemas de sueño
  • Músculos débiles.
  • Sentirse nervioso e irritable

Diagnóstico

Cuando el especialista evalúa a un paciente que presenta una protuberancia en el cuello, la primera intención es verificar si existe la presencia de cáncer en el mismo. Además, evaluará el funcionamiento de la tiroides.

Los exámenes o pruebas que puede indicarte para verificar:

1-Exploración física: ante todo el especialista realizará un chequeo, donde entre otras cosas le pedirá que trague, para observar la glándula tiroidea.

Cuando existen nódulos en la tiroides, estos se notan cuando el paciente realiza esa acción, moviéndose arriba y abajo.

Entre otros aspectos a evaluar está:

  • La presencia de temblores, latidos cardíacos agitados, irregulares o fuertes, exaltación o aumento de los reflejos, que serían indicativos de hipertiroidismo.
  • Piel reseca, inflamación en el rostro y ritmo cardíaco lento, síntomas de hipotiroidismo.

2-Exámenes de la función tiroidea: son pruebas destinadas a verificar la función normal de la tiroides, siendo las más comunes:

  • T4 total (mide el nivel de la hormona T4 (tiroxina) en la sangre, incluyendo aquella que se adhiere a las proteínas en la sangre que la transporta.
  • T4 libre (mide la cantidad de T4 que no está adherida a las proteínas y que se encuentra libre, afectando a otras células del cuerpo).
  • TSH (mide los niveles de la hormona estimulante de la tiroides)
  • T3 (mide la cantidad de la hormona tiroidea conocida como triyodotironina).

Otras pruebas de este tipo que pueden indicarle son:

  • Captación de resina T3
  • Prueba de captación tiroidea (mide el funcionando de la tiroides)
  • Examen de TGB o globulina fijadora de la tiroides (examen de sangre para medir el nivel de la proteína llamada globulina fijadora de tiroxina)

3-Ecografía: es un examen que mediante ondas sonoras de alta frecuencia produce imágenes, que permiten tener datos mucho más detallados y precisos sobre el nódulo, tales como su forma y estructura.

Generalmente es necesaria para diferenciar los quistes y nódulos sólidos, o si existe un nódulo o varios. Además, es una guía para realizar una biopsia con aguja fina.

4-Biopsia o punción de los nódulos en la tiroides
realizando aspiración con aguja para descartar cáncer.

Esta se realiza extrayendo una muestra de tejido, para ser analizado en microscopio por un especialista, puede realizarse con aguja fina o gruesa y permite diferenciar los nódulos benignos y malignos.

Este procedimiento es ambulatorio, implica pocos riesgos y es rápido. La idea es tomar la muestra de las células insertando una aguja en el nódulo con la ayuda de las imágenes de una ecografía y la muestra será enviada al laboratorio.

5-Gammagrafía de la tiroides, este examen es recomendado por el especialista para complementar la evaluación del nódulo en las tiroides.

La prueba consiste en colocar vía intravenosa un isótopo de yodo radioactivo, para verificar con una cámara especial las imágenes de la tiroides en una pantalla.

Generalmente los nódulos calientes son aquellos que secretan hormona tiroidea excesivamente y son los que absorben en mayor cantidad el isótopo, comparado con el tejido tiroideo en estado normal.

Los conocidos como nódulos fríos, generalmente no funcionan y suelen apreciarse como agujeros o zonas defectuosas en la gammagrafía.

Generalmente los nódulos calientes no son malignos (cancerosos), pero los nódulos fríos en algunos casos si lo son.

Sin embargo, no es la regla cuando nos referimos a los nódulos fríos, pues existen benignos y malignos, pero esta prueba no permite diferenciar entre ellos.

La duración del examen depende del tiempo que tarde el isótopo de yodo, en llegar a la glándula tiroidea.

La posición con el cuello extendido hacia atrás durante el análisis y la exposición a la radiación reducida, puede ser un poco molesto para el paciente, sin embargo  no debería pasar de esa pequeña incomodidad.

¿Como curar  nódulos en la tiroides?

El tratamiento de los nódulos en la tiroides, está sujeto al tipo de nódulo tiroideo que se diagnostique al paciente, si es benigno o canceroso, la forma de tratarlo es por ejemplo:

Nódulos benignos

Cuando no es canceroso el nódulo hay varias opciones de tratamiento entre las que su médico especialista seleccionara la más apropiada para usted:

Conducta expectante: esto consiste en la observación detallada y minuciosa de la condición del paciente sin prescribir ningún tratamiento, esto se mantienen hasta que la misma varíe, sea por la aparición de nuevos síntomas o cambios en los existentes y resultados diferentes en los exámenes y análisis.

Esto aplica cuando la biopsia arroja que el nódulo tiroideo es benigno y el medico recomiende solo vigilar la afección, realizando la respectiva exploración física y las pruebas de función de la tiroides cada cierto tiempo.

En los casos en que el nódulo cambia de tamaño es necesario realizar nuevamente una biopsia, pero si este se mantiene igual es posible que no debas tratarlo de otra forma.

Terapia de supresión de la hormona tiroidea: este tratamiento consiste en emplear hormonas tiroideas artificiales, que se requieren para normalizar los niveles de las hormonas tiroideas. Generalmente se administra vía oral, como píldora.

Los fármacos normalmente empleados para tratar nódulos benignos es la levotiroxina, un tipo de tiroxina sintética.

Esta hormona se encargará de enviar un mensaje o indicación a la hipófisis para que esta produzca cantidades menores de tirotropina, una hormona encargada de promover el crecimiento de los tejidos tiroideos.

Este tipo de tratamiento suele generar opiniones encontradas, pues se considera, que la evidencia de resultados consistentes que indiquen la reducción del nódulo es muy poca.

Además, no se considera necesario tratar los nódulos benignos de pequeño tamaño de esta forma.

Cirugía: se considera este tipo de tratamiento cuando un nódulo benigno alcanza tamaños considerables que comprometen el proceso de respiración y deglución.

Es decir, cuando el paciente indica problemas para respirar o tragar, es necesario optar por la cirugía.

También se considera en los casos de pacientes con bocios multinodulares grandes, que además hacen presión sobre las vías respiratorias, esófago o vasos sanguíneos.

Cuando el diagnostico a través de una biopsia, indica nódulos indeterminados, es decir que se sospecha malignidad, requieren ser extraídos quirúrgicamente, para ser sometidos a exámenes y pruebas buscando indicios de cáncer.

Nódulos que causan hipertiroidismo

Cuando los nódulos en la tiroides generan hormonas tiroideas que elevan excesivamente los niveles de producción hormonal de esta glándula, tornándose anormal, muchos especialistas deciden tratar al paciente por hipertiroidismo. Recurriendo a las siguientes alternativas:

Yodo radioactivo: empleado con frecuencia para los adenomas hiperfuncionantes y bocios multinodulares, este se administra como cápsula o líquido, para luego ser absorbido por la glándula tiroides.

El yodo radioactivo contrae los nódulos y causa una disminución de los síntomas del hipertiroidismo, en un lapso de sesenta a noventa días.

Fármacos antitiroideos: empleados para disminuir los síntomas del hipertiroidismo, estos fármacos se emplean en tratamientos a largo plazo, lo que implica estar expuesto a efectos adversos o secundarios graves relacionados a la función hepática.

El medico analizará si los beneficios superan a los riesgos que este tipo de fármaco puede generar en los pacientes.

Los medicamentos antitiroideos mayormente empleados son el metimazol, el carbimazol y el propiltiouracilo. Las dosis, el régimen de administración y la duración de este tratamiento, será indicado por su médico tratante.

Cirugía: cuando el paciente no puede ser tratado con yodo radioactivo o con medicamentos antitiroideos, es factible un procedimiento quirúrgico que extirpar el nódulo tiroideo.

Como todo procedimiento médico, este tipo de cirugía tiene ciertos riesgos que deben ser evaluados y analizados cuidadosamente por el médico.

Nódulos cancerosos

Cuando un nódulo en la tiroides es maligno, los tratamientos varían y generalmente implican procedimientos quirúrgicos. Algunas de las medidas para tratar este tipo de nódulos son:

Cirugía: es la alternativa más frecuente para tratar los nódulos cancerígenos, ya que esta permite la extracción del mismo junto con la mayoría del tejido tiroideo y es conocida como tiroidectomía casi total.

El mayor riesgo de este tipo de procedimientos es la posibilidad de dañar el nervio laríngeo encargado de controlar las cuerdas vocales y afectar las glándulas paratiroides que se ubican en la zona posterior de la glándula tiroides y que regulan los niveles de calcio en la sangre.

Posteriormente a una tiroidectomía, el paciente debe tomar de por vida con levotiroxina, esto con el objetivo de suministrar al organismo la cantidad requerida de hormona tiroidea.

Ablación por alcohol: este tipo de tratamiento para nódulos cancerosos pequeños consiste en aplicar con una inyección pequeñas dosis de etanol a través de la piel, directo en el tumor.

Esta técnica conocida también como ablación por etanol o inyección percutánea de etanol , se lleva a cabo guiándose por una coreografía o exploración por TC, para que el especialista puede colocar la aguja en el lugar exacto y administrar la dosis de alcohol que destruye las células cancerosas.

La ablación por alcohol es útil en aquellos casos donde la enfermedad se localiza en zonas de difícil acceso en una cirugía, administrándose en varias sesiones.

Pronósticos

Los nódulos en la tiroides benignos o no cancerosos, como su nombre lo indica no suelen ser graves o potencialmente mortales.

En la mayoría de los casos no ameritan de tratamiento, bastando solo con exámenes de control para verificar cualquier cambio.

Cuando se trata de nódulos malignos, el pronóstico está sujeto al  tipo de cáncer  y su nivel de desarrollo.

Generalmente las formas comunes de cáncer de tiroides suelen tener un buen pronostico después de realizado el tratamiento.

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