Causas de la Esofagitis, diagnostico y tratamiento

La esofagitis es una afección que consiste en el deterioro de los tejidos del esófago, debido a diferentes causas. Si desea conocer mucho más de esta afección esofágica, que puede generar consecuencias graves a la salud si no se trata adecuadamente, lea este artículo.

esofagitis

¿Que es la esofagitis?

Es una enfermedad o afección que compromete el revestimiento del esófago, pudiendo deteriorar los tejidos del mismo.

Se caracteriza por provocar inflamación, hinchazón y/o irritación del tubo que inicia en la boca y va hasta el estómago, conocido como esófago o tubo alimenticio.

Este tubo es el encargado de llevar los alimentos y bebidas desde la boca al estómago y está separado de este último por una válvula, conocida como esfínter esofágico inferior o cardias, que no permite el paso de alimentos y jugos gástricos del estómago al esófago.

Cuando está afectado por la esofagitis causa dolor y dificultad al tragar, extendiéndose la molestia al pecho inclusive.

En general esta afección la provoca diversas causas, tales como reflujo gastroesofágico, infecciones, la ingesta de fármacos por vía oral e hipersensibilidad y alergias.

La forma de tratarlo depende de su origen, la gravedad y los daños causados a los tejidos.

Es importante atender este tipo de afecciones, porque puede deteriorar la capa de tejidos que rodea al esófago y perjudicar el desempeño de su función, que consiste en el traslado de alimentos y bebidas desde la boca hasta el estómago.

Con el paso del tiempo, una esofagitis sin el tratamiento adecuado puede generar complicaciones que dificulten sus funciones, tales como la cicatrización, que produce estrechamiento del esófago.

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Causas

Los factores que causan la esofagitis son diversos, por lo tanto, dependiendo de las mismas se categoriza la enfermedad.

En algunos de los casos, esta dolencia la provocan más de un factor. A continuación, se le presentara los diferentes tipos se esofagitis y sus causas:

Esofagitis por reflujo

Es una esofagitis causada por reflujo gastroesofágico, que no es otra cosa que la constante presencia de los jugos gástricos en el esófago.

Esto ocurre cuando el esfínter esofágico inferior, que tiene como función principal cerrar el paso para que el contenido ácido del estómago no retorne al esófago, no está funcionando adecuadamente

Es decir cuando la válvula no cierra apropiadamente o abre cuando no debe.

Cuando los ácidos retornan continuamente del estómago al esófago, causan inflamación y deterioro en los tejidos de este último, que pueden tornarse crónicos.

En el año 1994 el Congreso Mundial de Gastroenterología, llevado a cabo en Los Ángeles (Estados Unidos) luego de muchos debates se clasificó los grados de esofagitis por reflujo, publicados en 1999.

La esofagitis por reflujo se categorizó en cuatro grados A, B, C y D, siendo A el de menor gravedad y D el de mayor gravedad.

Grado A: el esófago presenta una o más lesiones en la capa que lo recubre, igual o menor a 5 milimetros de longitud sin extenderse en la parte superior de dos pliegues de la misma.

Grado B: existen una o más lesiones de la mucosa, con longitudes superiores cinco milímetros y no se extienden en el lado de arriba de dos pliegues de la mucosa.

Grado C:  se observan una o más lesiones en la mucosa esofágica, extendidas en otras áreas a parte de los dos pliegues de la mucosa. No comprometen más del 75% de la circunferencia del tubo digestivo.

Grado D:  estas lesiones, suelen estar presentes en áreas mayores al 75% de la circunferencia esofágica, siendo este el grado más severo.

Esofagitis eosinofílica

Cuando el organismo está expuesto a un alérgeno (agente que provoca alergias) se produce una respuesta por parte de los eosinófilos, glóbulos blancos que intervienen en las reacciones alérgicas.

Estar expuesto constantemente a este alérgeno provoca altas concentraciones de eosinófilos en el esófago, que responden a los mismos y suelen provocar daños al mismo, causando una esofagitis crónica. 

Esta esofagitis es causada normalmente por alimentos, tales como:

  • Leche
  • Huevos
  • Trigo
  • Soya
  • Maní
  • Frijoles
  • Centeno
  • Carne.

Sin embargo, no solo las alergias se relacionan con los alimentos, también existen agentes como el polen, que al ser inhaladas provocan reacciones en algunas personas.

Esofagitis linfocítica

Este tipo de esofagitis es provocado por un aumento de la cantidad de linfocitos en la capa que reviste el esófago.

Es poco lo que se conoce de la esofagitis linfocítica, se presume que está relacionada a la esofagitis eosinofílica y al reflujo gastroesofágico.

Esofagitis causada por medicamentos

Algunos fármacos ingeridos por vía oral, pueden afectar los tejidos del esófago cuando se toman por tiempo prolongado o de manera inadecuada, por ejemplo, tomar comprimidos con poca agua o si nada de ella, pueden dejar residuos en el esófago que le perjudican.

Algunos de los fármacos que se asocian a la esofagitis son:

  • Aspirina, ibuprofeno y naproxeno.
  • Tetraciclina y doxiciclina
  • Cloruro de potasio
  • Bisfosfonatos (tratamiento para los huesos)
  • Quinidina.

Esofagitis infecciosa

La esofagitis infecciosa es ocasionada por infecciones por bacterias, virus y hongos en el esófago.

Esta dolencia es sumamente rara e inusual, suele ocurrir en los pacientes con sistemas inmunológicos debilitados, como los enfermos de VIH/SIDA y cáncer, diabéticos o aquellos que toman fármacos como antibióticos y esteroides.

Una de las infecciones comunes de la boca provocada por la Cándida albicans, suele ser causante de la esofagitis.

Esofagitis cáustica

Es aquella que se produce por la ingesta de productos cáusticos, sustancias químicas que tienen la característica de quemar los tejidos que toca.

Síntomas de la esofagitis 

Esta afección presenta síntomas y signos generalmente bastante molestos y dolorosos, que incluyen:

  • Inconvenientes y dolor para tragar, conocido como disfagia.
  • Escalofríos y fiebre.
  • Molestias retroesternales o abdominales, que se reflejan como dolor en la boca del estómago.
  • Dolor en el área del pecho, principalmente detrás del esternón. Suele ocurrir al momento de comer.
  • Atasco de alimentos en el esófago.
  • Acidez (dolor ardiente).
  • Regurgitación o reflujo ácido, que puede llegar a provocar ulceras.
  • Náuseas y vómitos.
  • Eructos muy repetidos.
  • Disminución de su apetito y de su peso corporal, sobre todo cuando la afección se torna crónica o en está en estado avanzado.
  • Tos recurrente.

En el caso de pacientes pediátricos (bebés y niños pequeños), se debe prestar atención a los siguientes signos:

  • Dificultad y problema para comer.
  • Crecimiento lento.

Estos síntomas pueden ser causados por esofagitis u otros trastornos del sistema digestivo, por lo tanto, para determinar que afección es la que está presentando, debe consultar a un médico.

Se recomienda visitar al profesional de la salud sobre todo si estos síntomas:

  • Se prolongan, es decir su duración es de muchos días.
  • No presentan mejoría, ni con la ingesta de antiácidos.
  • Dificultan la ingesta de alimentos y bebidas.
  • Presenta además dolor de cabeza y muscular, fiebre y malestar general (síntomas de influenza)

Acuda al área de emergencia del centro de salud más cercano, si presenta:

  • Dolor en el pecho que se extiende por varios minutos.
  • Tiene sensación o sospecha de tener alimentos atascados en el esófago.
  • Tiene antecedentes de enfermedades cardíacas y presenta dolor en el pecho.
  • Molestias y dolor en la garganta y la boca al comer.
  • Sensación de que le falta el aliento o dolor de pecho luego de comer.
  • Presenta vómitos muy seguido y en grandes cantidades, presentando problemas para respirar posteriormente. El vómito suele ser amarillo o verde, en algunos casos presenta rastros de sangre.

Factores de riesgo

Existen factores como la obesidad, ser fumador, tomar ciertos fármacos, vomitar repetidamente o tener una patología conocida como la hernia de hiato que suelen incrementar la posibilidad de padecer algunos de los tipos de esofagitis. Entre esto se mencionan:

Esofagitis por reflujo

Aquellas situaciones o factores que le ponen en riesgo de padecer la enfermedad de reflujo gastroesofágico y por lo tanto la esofagitis por reflujo, incluyen:

1-Comer justo antes de acostarse.

2-Consumo excesivo de:

  • Alcohol y cafeína
  • Alimentos con chocolate y sabor a menta.
  • Preparados que incluyan tomates.
  • Alimentos cítricos.
  • Picantes
  • El ajo y la cebolla.

3-Comer frecuentemente grandes porciones., sobre todo si son alimentos ricos en grasa, aliños y aderezos.

4-Ser fumador

5-Padecer de sobrepeso.

Esofagitis eosinofílica

Presentar historia familiar de esofagitis propiciada por alergias o en su defecto cuadros alérgicos.

Antecedente de alergias, que incluyen rinitis alérgicas, dermatitis y asma, puede propiciar la esofagitis eosinofílica.

Esofagitis causada por medicamentos

Generalmente estos factores se relacionan más con las formas de ingerir el medicamento, es decir si existe algún inconveniente para el tránsito del mismo por el tubo alimenticio al estómago. Algunos de estos factores incluyen:

  • Ingerir el comprimido con pocas cantidades de agua, o sin ella.
  • Estar acostado y tomar las medicinas.
  • Tomar comprimidos antes de dormir.
  • Tabletas de gran tamaño o forma desigual.
  • Ingesta de esteroides y antibióticos.
  • Cirugía o radiación en el área del tórax
  • Tratamientos para curar el cáncer

Es muy común que se presenten algunos inconvenientes para tomar medicamentos con el paso del tiempo.

Las personas de edad avanzada presentan cambios en los músculos del esófago y, además, menos producción de saliva.

Esofagitis infecciosa

Estos factores de riesgo se relacionan con:

  • Sistema inmune deficiente.
  • Padecer diabetes, condición que predispone a infecciones por cándida.
  • Tener algún trastorno inmunitario como el VIH/SIDA y neoplasias (leucemias, linfomas, mielomas, etc.)
  • Estar en tratamientos con quimioterapia o fármacos inmunosupresores.
  • Enfermedades del esófago, como la acalasia, esclerodermia, neoplasias.
  • Personas con trasplantes de órganos, en especial médula ósea.
  • Presentar afecciones tales como la insuficiencia suprarrenal y renal, hipotiroidismo, etilismo, lupus.
  • Tener edad avanzada.

Diagnóstico

Para llevar a cabo el diagnostico de esta dolencia, el profesional de la salud ordena diferentes análisis y exámenes, que incluyen:

1-Radiografía con bario

Para llevar a cabo la radiografía se le administra al paciente una solución o tableta cubierta con una sustancia conocida como bario.

Este elemento tiene la propiedad de recubrir el tejido del esófago y estómago, dando visibilidad a los órganos y facilitando la detección de la cicatrización del esófago, sus cambios estructurales, la presencia de hernias, tumores, etc.

2-Endoscopía

Este tipo de examen consiste en una exploración realizada en este conducto interno del cuerpo, empleando un endoscopio.

Dispositivos que consiste en un tubo largo y delgado, con una diminuta cámara en el extremo que permitirá visualizar la garganta y el esófago. Generalmente el paciente está un poco sedado para el mismo.

Las imágenes captadas permiten verificar la existencia de anomalías en el esófago, extrayendo además muestras de tejido, que posteriormente se analizaran en el laboratorio.

Gracias a la apariencia del esófago, se puede determinar la causa de los síntomas y la inflamación.

3-Análisis de laboratorio

Se practican en un laboratorio a las muestras de tejido obtenidas en la endoscopia, esto con la intención de:

-Verificar la existencia de una infección por bacterias, virus y hongos: Crioaglutininas para citomegalovirus (CMV), cultivo de células para determinar herpes o citomegalovirus y cultivo de liquidos faríngeos o bucales detectando cándida.

-Precisar la concentración de eosinófilos.

-Identificar la presencia de células con anomalías que indiquen cáncer.

-Análisis de muestras de sangre y orina para citomegalovirus (CMV).

Complicaciones

Una esofagitis tratada inadecuadamente o no tratada provoca daños severos a los tejidos del esófago que pueden modificar su estructura. Entre las posibles complicaciones están:

  • Cicatrización o estrechez del esófago
  • Desgarramiento de los tejidos que protegen el esófago, posibles perforaciones u orificios.
  • Cambios en las células del esófago, conocido como esófago de Barrett, que también incrementa el riesgo de padecer cáncer en esa área.
  • Infecciones

Tratamiento

El tratamiento para la esofagitis depende del tipo que se sufre, es decir, a las causas que la originan.

El objetivo del mismo es aliviar los síntomas, evitar las complicaciones o controlarlas si ya han ocurrido y tratar las enfermedades subyacentes.

Los indicados con mayor frecuencia en cada tipo de esofagitis:

Esofagitis por reflujo

Para tratar esta forma de la infección, se incluye el uso de:

1-Medicamentos de venta libre

  • Antiácidos (Maalox, Mylanta, Tums, Alka-Seltzer)
  • Bloqueantes de receptores H2: cimetidina y la ranitidina
  • Inhibidores de la bomba de protones: lansoprazol y omeprazol.
  • Medicamentos de venta bajo receta medica
  • Bloqueantes de receptores H2: famotidina y ranitidina.
  • Inhibidores de la bomba de protones: esomeprazol, lansoprazol, omeprazol y pantoprazol.
  • Procinéticos: betanecol y metoclopramida.

2-Cirugía

Existen ciertos procedimientos quirúrgicos que pueden realizarse para mejorar la esofagitis, cuando no han resultado otros tratamientos.

Entre estos se encuentra la funduplicatura, que consiste en envolver la parte del estómago que está alrededor de la válvula, para fortalecerla y evitar que se devuelva los ácidos estomacales al esófago.

Existe también un nuevo procedimiento quirúrgico que es muy poco invasiva y que consiste en colocar un anillo de cuentas magnéticas elaboradas en titanio, rodeando el lugar donde se unen el estómago y el esófago, fortaleciendo el esfínter esofágico inferior y evitando el reflujo de ácido.

Esofagitis eosinofílica

El tratamiento para este tipo de esofagitis es principalmente identificar y evitar el alérgeno, alivio de los síntomas, controlar la inflamación y restaurar la funcionalidad.

Generalmente el tratamiento se enfoca en tres aspectos:

Dietoterapia: cambios en la dieta, ya que este tipo de afección es originada por la respuesta a un alérgeno, presente en la comida y lo más efectivo sería evitar la ingesta de la misma.

Sin embargo, como determinar los alimentos que causan la reacción alérgica es un poco complejo.

El médico tratante te indicará una lista de ciertos alimentos que comúnmente pueden provocar reacciones, para ir descartando aquellos que no te favorecen.

Siguiendo las instrucciones del médico, podrás incluir algunos alimentos de nuevo en tu dieta que no te provoquen los molestos síntomas de la afección. O si es necesario reemplazarlos con fórmulas de aminoácidos.

Se encuentran en estudio nuevos tratamientos y terapias biológicas para el tratamiento de esofagitis eosinofílica, que se espera esté disponible en poco tiempo.

La dietoterapia puede consistir en la eliminación de seis alimentos (leche, carne, huevo, soja, pescado y frutos secos), cuatro (leche, carne, huevos y soja) o aquellos que determine el test de alergia.

Medicación: permite controlar la reacción alérgica con fármacos apropiados. Algunos de los medicamentos empleados son:

-Inhibidores de la bomba de protones: esomeprazol, lansoprazol, omeprazol o pantoprazol.

-Esteroides: fluticasona y budesonida, medicamentos empleados para controlar el asma, se aplican de forma tópica en el esófago, permitiendo controlar la esofagitis eosinofílica y evitando los efectos adversos que provocan los esteroides vía oral.

El especialista indicara la forma de aplicar y tragar el fármaco de manera que revista todo el esófago

Dilatación esofágica: es un procedimiento para dilatar o ensanchar el esófago que se realiza mediante diferentes técnicas, una como parte de una endoscopia, sedando previamente al paciente.

Otra alternativa es anestesiar localmente el área posterior de la garganta y emplear un dilatador (instrumento para dilatar o ensanchar) que recorra desde la boca hasta el esófago.

El tratamiento para la esofagitis eosinofílica, suele ser un trabajo conjunto de un equipo de especialistas que incluyen un gastroenterólogo, un alergólogo y un nutricionista.

Esofagitis provocada por medicamentos

Este tratamiento se centra principalmente en suspender o sustituir el medicamento que genera reacción, además de rectificar las formas de ingerir los fármacos, sobre todo cuando se trata de tabletas. Existen ciertas recomendaciones:

  • Cambiar el medicamento, por una alternativa menos agresiva para el paciente y que reduzca la probabilidad de sufrir esofagitis
  • Sustituir en lo posible los medicamentos en tabletas y comprimidos por sus formas liquidas si las hay en el mercado.
  • Tomar las tabletas y pastillas con suficiente agua, mínimo un vaso, salvo que el médico le ordene restringir los líquidos por otras dolencias
  • Mantenerse activo (sentarse, caminar, etc.) al menos media hora luego de tomar los medicamentos.

Esofagitis infecciosa

El tratamiento consiste principalmente en la prescripción de medicamentos para la erradicación de la infección que esté causando la esofagitis, generalmente estos controlan la situación. Algunos de los fármacos empleados son:

-Antivirales: aciclovir, famciclovir o valaciclovir, empleados para el tratamiento del virus del herpes principalmente.

-Antimicóticos: fluconazol (V.O) y anfotericina (V.I) empleados para sanar infecciones por hongos, sobre todo la cándida.

-Antivirales: ganciclovir o foscarnet (V.I) y valganciclovir (V.O)

En muchos pacientes afectados por esofagitis infecciosa, los tratamientos suelen extenderse.

Se prescriben otros tipos de fármacos, para inhibir en su totalidad el virus, bacteria u hongo, evitando que reaparezcan. Es posible que se le prescriban analgésicos si así se requieren.

Tratamiento para ciertas complicaciones

Cuando no se trata la esofagitis adecuadamente, el especialista puede optar por tratamientos no farmacológicos, para solventar las complicaciones comunes.

Es común realizar una dilatación esofágica, procedimiento que permite ensanchar o expandir el esófago, solo cuando la obstrucción es severa o existen alimentos atascados.

La causa frecuente de estenosis del esófago, es la cicatrización de los tejidos que recubren el mismo debido al constante reflujo del contenido ácido del estómago.

Cuando existe alguna parte del esófago estrecha, se presentan dificultades para tragar y en algunos casos persiste la sensación de que los alimentos se quedan atorados en el tórax, generando molestias y dolor.

Existen otras causas, menos frecuentes de estenosis esofágica, como lo son:

  • Redes o anillos de tejido que resultan de excesos del mismo.
  • Cáncer de esófago
  • Cicatrización posterior a las radiaciones.
  • Desordenes de motilidad o movimiento irregular y desordenado del esófago.

Para realizar este procedimiento se emplea un dispositivo endoscópico, que consisten en tubos finos que se insertan en por la boca y recorre el esófago.

En algunos casos estos dispositivos poseen una punta con forma de cono redondeada o por el contrario un globo que se ensancha dentro del esófago.

Es imprescindible tener el estómago vacío para realizar el procedimiento, pues es más seguro para el paciente.

El especialista indicara cuando inicia el ayuno, pero generalmente no se debe comer ni beber nada, mínimo seis horas antes de la dilatación esofágica.

El paciente debe realizar una lista de todos los medicamentos y productos que ingiere, sobre todo: aspirina, anticoagulantes y clopidrogel. Con la finalidad de informar al médico tratante.

Generalmente, los medicamentos que toma no deben suspenderse, sin embargo, puede que sea necesario ajustar la dosis antes del procedimiento.

Además, indique si es alérgico a medicamentos o presenta alguna enfermedad (cardíacas, pulmonares, etc.) o condición especial.

Especifique si requiere tomar antibióticos antes de procedimientos dentales u otros tipos, pues será necesario que los tome también antes de una dilatación esofágica.

Pronóstico

La esofagitis es una afección que, al ser tratada rápida y adecuadamente, suele solucionarse sin contratiempos, aliviando los síntomas que la caracterizan.

La esofagitis y el estilo de vida

Existen algunas recomendaciones que deberían tomar en cuenta los pacientes con esofagitis, por supuesto dependiendo del tipo que este padezca, para así reducir los síntomas y por ende evitar muchos problemas recurrentes.

Algunas de estas medidas son:

-No consumas alimentos y bebidas que incrementen el reflujo.

-Coma porciones moderadas, las cantidades excesivas de alimentos suelen agudizar los signos y síntomas del reflujo gastroesofágico.

-Evite el alcohol, la cafeína, el chocolate y alimentos sabor a menta.

-Tomar pastillas y comprimidos con mucha agua y luego manténgase de pie o sentado al menos media hora.

-Evite aumentar de peso y si es necesario baje de peso.

-Manténgase activo, consulte con su médico cual es la rutina de ejercicio y la dieta adecuada para mantener un peso adecuado y saludable.

-Deje el hábito de fumar. Si requiere ayuda para esto, acuda a su doctor.

-Indica a tu medico los medicamentos que tomas, quizás debas evitar algunos para aliviar el dolor, antibióticos, etc.

-No se encorve, agache o incline hacia adelante si comió recientemente.

-No se acueste inmediatamente después de comer, espere unas tres horas al menos.

-Al acostarse su cabeza debe estar elevada, pero no basta solo con almohadas.

Se recomienda que eleve la cabecera de la cama con piezas de madera de unos quince o veinte centímetros. bloques de madera bajo la cama para elevar la cabeza.

Medicina alternativa

Aun cuando no existen datos que prueben que la medicina alternativa cure la esofagitis, algunas terapias alternativas suelen ayudar en el alivio de su sintomatología, sobre todo la acidez y el reflujo, sin suspender el tratamiento de su médico.

Recuerde que es muy importante hablar con el médico tratante, antes de iniciar tratamientos de medicina alternativa, él puede indicar si es seguro.

Algunas de las opciones en tratamientos complementarios pueden ser:

Medicamentos y preparados a base a hierbas

En muchos casos este tipo de opción es buena para aliviar la acidez o el reflujo. Sin embargo, su consumo excesivo puede provocar algunos efectos secundarios, que alteren los tratamientos farmacológicos

Algunas de las hierbas y plantas empleadas para los síntomas de la esofagitis son:

Jugo de zabila o áloe vera

Esta planta de innumerables beneficios contiene un gel rico en vitamina B, mucílagos y aminoácidos esenciales, excelentes para aliviar el reflujo y la irritación del tracto digestivo y el esófago, curar úlceras bucales, etc.

El consumo de esta planta brinda los siguientes beneficios en lo que se refiere al esófago:

  • Disminuye la producción de ácidos
  • Brinda protección a la mucosa gástrica, evitando irritaciones.
  • Tiene efecto anti-inflamatorio.

Infusión de regaliz

Llamada también paloduz, es una planta con muchas propiedades medicinales, entre las que resaltan su utilidad para tratar las principales molestias ocasionadas por la esofagitis, siendo supresor del ácido estomacal.

Se recomienda colocar unos cinco gramos de regaliz, en una taza de agua de unos 250 mililitros, bien caliente. Deje reposar por unos diez minutos, cuele y endulce con miel.

Infusión de bicarbonato de sodio

El bicarbonato de sodio es un compuesto sólido, soluble y de color blanco, empleado con frecuencia como antiácido, que alivia la acidez estomacal e indigestión.

Sin embargo, es solo una solución temporal para el reflujo, que se recomienda en los casos leves y moderados.

Mezcle bien media cucharadita de bicarbonato de sodio, en media taza de agua y tome poco a poco.

Malvavisco

Malvavisco, conocido como bismalva, es una planta herbácea empleada desde tiempos muy antiguos por sus propiedades curativas, sobre todo por brindar protección a la mucosa gástrica, contra los ácidos estomacales.

Reduce además la irritación del esófago, calmando los dolores y malestares que provoca la esofagitis.

Para el reflujo ácido, las ulceras, la cistitis y la influenza, se consume el líquido que desprende de la maceración.

Esto se logra remojando treinta gramos de raíz de malvavisco en seiscientos mililitros de agua fría, por una noche.

Por la mañana se filtra el líquido, si está muy espeso se diluye en agua un poco más y se consume de media a una taza, tres veces al día.

Infusión de manzanilla

Esta planta posee muchas bondades para el organismo, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, antialérgicas, antibacterianas y sedantes.

Son bien conocidos sus beneficios para la digestión, por lo que se aconseja tomar una taza de té de manzanilla luego de comer, para disminuir la pesadez, el alivio del dolor y trastornos gastrointestinales, que incluyen esofagitis, cólicos, etc.

Técnicas de relajación

Muchas técnicas empleadas para el control del estrés y la ansiedad, permiten el alivio de algunas dolencias, entre ellas disminuir los síntomas de la acidez y el reflujo.

Si tiene interés en practicar algunas de estas técnicas de relajación, es importante que consulte con su médico especialista o profesionales en el área.

Algunas de las técnicas más empleadas son: la relajación muscular progresiva y la visualización guiada.

Acupuntura

Es una antigua técnica que consiste en colocar o insertar agujas muy delgadas en ciertas áreas y puntos específicos del cuerpo.

Es importante comentar con su médico tratante si tiene interés en realizar algún tratamiento con acupuntura, sobre todo para asegurarse de que sea seguro para usted.

Aun cuando no existe estudios que comprueben los beneficios de la acupuntura en personas con regurgitación y acidez, son muchos los pacientes que optan por este tipo de técnicas con la intención de mejorar su estado.

Acudir a un especialista

Es muy importante acudir al área de emergencia del centro de salud más cercano si presenta:

  • Dolor severo en el pecho con una duración de varios minutos
  • Cree tener alimentos atascados en el esófago
  • Tiene problemas graves para tragar o no puede.

Pero si presenta síntomas leves de esofagitis debe considerar programar una consulta con su médico, quien realizara un chequeo y los exámenes pertinentes, evaluando si debe ser transferido a un especialista.

Es posible que sea referido al profesional encargado de las afecciones del sistema digestivo o gastroenterólogo y al alergólogo o especialista en alergias.

A continuación, le presentamos algunas recomendaciones para ir preparado a su consulta con el médico, esto con la intención de aprovechar el tiempo de su consulta y evitar el olvido de aspectos importantes.

¿Qué hacer?

Al programar su consulta, elabore una lista de aspectos que debe informar a su doctor, esta debe incluir:

  • Síntomas que presenta, sin omitir nada por mas irrelevante que parezca. Muchos signos que parecen no estar relacionados con la afección pueden ser importantes para el diagnóstico.
  • Información personal, afecciones padecidas, situaciones de mucho estrés, cambios recientes en su rutina, etc.
  • Medicamentos y productos que toma, incluyendo preparados naturales, vitaminas y suplementos.
  • Antecedentes familiares de trastornos estomacales, esofágicos o alérgicos.

¿Qué preguntas realizar al medico?

Incluya en la lista todas la dudas y preguntas que desea realizar al doctor, comenzando por las más importantes, por ejemplo:

  • ¿Qué análisis necesito hacerme para el diagnóstico de esofagitis?
  • ¿Los análisis ameritan una preparación previa especial?
  • ¿Qué tratamientos son recomendables para mi caso?
  • ¿Cómo se si el tratamiento está dando resultado?
  • ¿Cuáles exámenes debo hacer con frecuencia después de diagnosticado?
  • ¿Qué pautas y recomendaciones debo tomar en cuenta para controlar mi afección y evitar la reaparición de los síntomas?
  • ¿Cómo puedo controlar esta y mis otras afecciones al mismo tiempo?

¿Cómo se desarrollará la consulta?

Generalmente el medico inicia realizando algunas preguntas importantes para realizar el diagnóstico correcto de la afección y quede asentado en su historia médica.

Le recomendamos estar preparado para dar respuesta a cada una, ya que significa ahorrar tiempo que puede ser útil en consultar alguna otra interrogante.

Algunas de las preguntas realizadas por el medico pueden ser:

  • ¿El malestar es muy intenso?
  • ¿Cuándo son más frecuentes los síntomas?
  • ¿Traga con dificultad? ¿Se le atascó en algún momento comida en la garganta?
  • ¿Sus síntomas empeoran en algún momento en particular? Por ejemplo, a determinadas horas, después de alguna comida en particular, etc.
  • ¿Encontró alguna forma de aliviar o disminuir los síntomas? Por ejemplo, ingerir antiácidos.
  • ¿Percibe los síntomas después de tomar medicamentos? ¿Cuáles productos consume?
  • ¿Es alérgico? ¿Está en tratamiento para eso?
  • ¿Regurgita la comida después de tragar?
  • ¿En su familia hay afecciones o trastornos gastrointestinales?

¿Qué hacer mientras le atiende el medico?

Mientras llega la fecha de su cita médica, preste atención a los alimentos, bebidas y medicamentos que le provoquen los síntomas o los intensifiquen.

En el caso de los alimentos que le afectan, trate de evitarlos, estos generalmente suelen ser los alimentos ricos en grasa, picantes, muy condimentados, bebidas con cafeína, alcohol, etc.

Una opción puede ser emplear antiácidos de venta libre, pero recuerde que estos solo alivian los síntomas por lapsos de tiempo muy cortos.

Si los signos están asociados a la ingesta de algún producto farmacológico recetado por su médico tratante, no abandone el tratamiento sin previa autorización del mismo.

Además, recuerde que al tomar sus medicamentos debe ingerir al menos un vaso entero de agua y no lo haga justo cuando sea momento de acostarse.

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