El dolor agudo y crónico, un trastorno neurológico

El dolor crónico es considerado una sensación molesta y desagradable, que se extiende por tiempo prolongado y que en algunas ocasiones no tiene un origen claro. Conozca todo referente al dolor crónico y sus consecuencias en aquellos que lo padecen, leyendo este articulo.

dolor crónico

 

¿Qué es el dolor crónico?

Se conoce como dolor crónico, aquel malestar o dolor que se extiende por mucho más tiempo de lo normal, careciendo del sentido de advertencia conceptiva normal, es decir no representa una respuesta a un estímulo dañino contra el organismo.

Es un dolor que tiene duración prolongada, es decir puede percibirse en cualquier parte del cuerpo por mucho tiempo, ya sean meses o incluso años.

Generalmente no responde a los tratamientos, se asocia o acompaña a trastornos psicológicos, problemas de baja autoestima, periodos de depresión e ira, interfiriendo en las actividades de la vida diaria.

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¿Qué causa el dolor crónico?

Es muy probable que el dolor crónico se produzca por lesiones o infecciones viejas, enfermedades, entre otras cosas. Sin embargo, existe casos donde se desconoce las razones que causas el dolor crónico.

Algunas de las dolencias que suelen ser causantes de este tipo de molestia son:

  • Infecciones
  • Cefaleas o migrañas
  • Afecciones en la espalda
  • Enfermedades tales como el cáncer, la artritis, la fibromialgia, etc.
  • Nervios dañados o afectados.
  • Procedimientos quirúrgicos.
  • Cuadros depresivos y estrés, provocan y empeoran casos de dolor crónico.

¿Cuáles son los síntomas del dolor crónico?

Este tipo de molestia crónica puede presentarse en cualquier área del cuerpo en forma de algunos de estos tipos de dolor:

  • Dolores de cabeza o cefalea
  • Dolor crónico de espalda
  • Dolor crónico de rodilla
  • Dolor por el cáncer o artritis
  • Molestias causadas por algún daño nervioso

Generalmente se describen como un dolor sordo, que puede no ser intenso, pero es continuo y difícil de ubicar y describir con exactitud. Además, se presenta:

  • Malestar
  • Endurecimiento o rigidez
  • Dolor repentino y agudo, como pinchazos o punzadas
  • Tensión
  • Palpitaciones o latidos.
  • Sensación de calor en alguna parte del cuerpo, ardor.

En algunos pacientes se presentan otros síntomas, como sensación de cansancio, trastornos del sueño, cambios de estado de ánimo y humor repentinos, depresión, ira, ansiedad y frustración.

dolor cronico

Epidemiología

Existen algunos datos relevantes en cuanto a los casos de dolor crónico de origen no oncológico:

-Es una causa muy frecuente de incapacidad a nivel mundial.

-Ocurre entre un 8 a un 45% de la población general

-Entre 10 y 15% de casos se reciben en la consulta de atención primaria o atención médica básica.

-El número de casos se incrementa con la edad.

-El 88% de los casos de dolor crónico, presentan o sufren una dolencia crónica, de estos entre el  20 y el 50% de presenta un cuadro depresivo.

¿Cómo se clasifica el dolor crónico?

El dolor crónico puede clasificarse dependiendo de:

  • Ubicación en la anatomía
  • Origen sea oncológico o no oncológico.
  • Sistema, neuropático o no neuropático
  • Causa, sea traumático o no traumático

En base a esto los conocedores del tema clasifican en siete tipos el dolor crónico:

  • Primario
  • De origen oncológico
  • Post quirúrgico o post traumático
  • Neuropático
  • Cefalea y dolor orofacial
  • Visceral
  • Músculo esquelético

Dolor crónico primario

Se conoce como dolor crónico primario el que compromete una o más áreas del cuerpo de manera persistente o constante y con frecuencia, por más de tres meses.

Está relacionado a problemas emocionales considerables y generalmente producen alguna forma de incapacidad, además no tiene características que le permitan incluirse en otras clasificaciones de dolor. El dolor crónico primario es de tipo reumatoideo, vascular, etc.

Además, se presenta el trastorno por dolor, que es un grupo de enfermedades o afecciones mentales que tienen como características principales la aparición de síntomas que no se explican o relacionan con alguna condición médica.

Dolor crónico de origen oncológico

Suele presentarse en los casos de pacientes con tumores y metástasis óseas, causado por la misma enfermedad en desarrollo, las terapias para su control u otras causas.

Aquel que es provocado por el tumor, se debe a la presión o acumulación del mismo es tejidos y estructuras del organismo, tales como los huesos, plexos, nervios periféricos, vísceras, entre otros.

El que resulta del tratamiento o terapia, es decir post-cirugía, post-quimioterapia o post-radioterapia.

Dolor crónico post quirúrgico o post traumático

Es la respuesta que se origina o desencadena debido a un procedimiento quirúrgico o  una contusión.

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Dolor crónico neuropático

El dolor neuropático crónico, es aquel que ocurre en el sistema nervioso central, es decir cerebro y médula espinal o en el sistema nervioso periférico: nervios, plexos y terminaciones nerviosas microscópicas.

Puede aparecer sin que exista una amenaza real, de forma espontánea o causado por una lesión severa, generando:

-Hiperalgesia respuesta excesiva al ocurrir un estímulo doloroso, es decir un aumento sostenido de la sensibilidad.

-Alodinia, es una patología de las terminaciones nerviosas, que desencadena respuestas dolorosas anormales y fuertes, ante estímulos que son normales e indoloros.

Este tipo de dolor suele extenderse por un nervio o varios y se diagnostica mediante análisis de imágenes, pruebas neurofisiológicas y biopsia. ​

Dolor por cefalea y  orofacial crónico

La cefalea o dolor de cabeza y el dolor orofacial incluyen:

  • Migrañas y cefaleas
  • Neuralgia del trigémino
  • Disfunción de la articulación temporomandibular
  • Otras afecciones que se asocian o causan dolor de origen intra-craneal, extra-craneal u oral.

Tratamientos y terapias

Este tipo de dolor sin tratar apropiadamente puede disminuir y afectar considerablemente tu calidad de vida, causando adicionalmente problemas de salud que pueden resultar bastante severos.

No debemos entonces dudar de la necesidad de acudir a un profesional de la salud que diagnostique y encuentre el tratamiento apropiado y eficaz para aliviar su molestia.

El dolor crónico no debe ser subestimado, ya que se considera una afección grave, que provoca complicaciones no solo físicas, sino que es capaz de causar ansiedad, trastornos del sueño, depresión o agravar la existente, entre otros.

Dificulta la vida diaria, haciendo difícil las jornadas de trabajo, las tareas del hogar y la vida social, generando claro está inestabilidad y problemas financieros y en las relaciones.

Todas estas consecuencias aceleran el interés y la necesidad de recibir un tratamiento efectivo, siendo esto el principal objetivo del paciente y su médico.

Sin embargo, es un proceso individual y con cierta complejidad, pues el tratamiento es muy distinto en cada persona.

Lo que puede funcionar para tratar el dolor en cierto paciente, no necesariamente funcione en otro por diferentes motivos: diagnóstico, su biología y antecedentes personales.

Es por eso que encontrar la terapia apropiada para el alivio del dolor crónico, puede tardar un poco más de tiempo del esperado.

Pero esto no quiere decir que el alivio a su dolor sea imposible o poco probable, el trabajo en conjunto del médico y el paciente, facilitan y aumentan las posibilidades de identificar los tratamientos que faciliten una vida placentera.

Recuerde que este tipo de tratamientos no solo deben enfocarse en la ingesta de medicamentos, aunque estos resultan necesarios en la mayoría de los casos.

Tratamiento farmacológico

Es importante que conozca los riesgos y beneficios de los medicamentos analgésicos que suelen ser prescritos comúnmente para el alivio del dolor,  mientras se encuentra un tratamiento o solución definitiva.

Algunos de los analgésicos son:

1-Antiinflamatorios no esteroideos

Conocidos como AINE, este tipo de fármacos son efectivos para tratar el dolor cuando es leve a moderado y está asociado a inflamación.

Suelen ser empleados en pacientes con:

  • Artritis
  • Dolor por esguinces o torceduras, cuando el ligamento se estira o desgarra.
  • Distensión muscular o tirón muscular, cuando ocurre un estiramiento exagerado y desgarro de un musculo.
  • Lesiones en la espalda y cuello.
  • Calambres y dolor pélvico durante la menstruación.

Este tipo de medicamentos funcionan inhibiendo o bloqueando las enzimas conocidas como ciclooxigenasas (COX-1 y COX-2), que suelen liberarse al producirse alguna lesión o daño en los tejidos, reduciendo el dolor y la inflamación causados por la misma.

Algunos de los beneficios de estos productos es su seguridad, sin embargo, en personas sensibles aun tomándolo en forma apropiada y las dosis recomendadas, pueden causar efectos adversos, como náuseas, dolor o sangrado en el estómago y úlceras.

Cuando se administra en dosis elevadas o tiempos prolongados, generan afecciones renales, retención de líquidos y aumento de la presión arterial.

Esto puede incrementarse con la edad y la aparición o existencia de otras dolencias, tales como la diabetes, úlceras estomacales o reflujo y problemas renales.

Se recomienda comentar con su médico si ha tomado de forma regular los AINE, para así detectar y verificar la existencia de algún efecto secundario.

Es importante saber que los antiinflamatorios no esteroideos, no deben ser tomados en dosis superiores a las recomendadas, esto no aliviará el dolor pues el producto tiene un límite en cuanto al control que ejerce sobre el dolor.

Ingerir más de la dosis determinada, no brinda beneficios extras y puede incrementar la posibilidad de sufrir efectos adversos graves.

Algunos de los AINEs más empleados son: ácido acetil-salicílico o aspirina, ibuprofeno, indometacina, diclofenaco, piroxicam, etc.

2-Acetaminofeno

Denominado también paracetamol o acetaminofén, se utiliza en dolores leves o moderados, tales como:

  • Molestias por lesión cutánea
  • Dolor de cabeza
  • Afección musculo-esquelética o lesiones en las articulaciones, ligamentos, músculos, nervios, tendones y estructuras de las piernas, brazos, cuello y espalda.

En algunos casos se prescribe combinado con otros fármacos para tratar afecciones crónicas como la osteoartritis. Es menos efectivo que los AINEs, no trata la inflamación, pero si el dolor.

Sin embargo, el paracetamol es considerado seguro comparado con otros analgésicos no opioides, ya que no produce efectos secundarios a nivel gastrointestinal severos.

Pero si excede sus dosis o lo combina con alcohol, puede causar daños y afecciones renales y hepáticas.

3-Inhibidores selectivos de la COX-2

Empleado frecuentemente para el tratamiento de la artritis, los dolores por esguinces y distensión muscular, afecciones en la espalda y cuello y cólicos en los días de menstruación.

Recomendados para pacientes con tratamientos a largo plazo, pues comparado con otros fármacos no causa efectos secundarios severos a nivel estomacal como los antiinflamatorios no esteroideos tradicionales.

Su función es básicamente bloquear la acción de la enzima ciclooxigenasa 2 (COX-2), cuando es la que tiene más probabilidades de causar dolor e inflamación.

Esto sin afectar el funcionamiento normal de las enzimas COX-1 que intervienen en la protección del revestimiento estomacal.

Sin embargo, se debe respetar la dosis indicada, pues tomarlo de forma excesiva puede generar sangrado estomacal, dolor de cabeza, mareos, problemas renales, retención de líquidos e hipertensión. Siendo los más propensos a los mismos los adultos mayores.

4-Antidepresivos y anticonvulsivos

En algunos pacientes se implementa el tratamiento para el dolor crónico a base de fármacos para controlar la depresión y las convulsiones, pues se ha comprobado su eficacia en:

  • Dolores de espalda
  • Fibromialgia
  • Neuralgia, que incluye la neuralgia posherpética y la neuropatía diabética.

En muchos casos padecer de dolor crónico, suele provocar o empeorar los cuadros depresivos, razón por la que este tipo de terapia es útil para el dolor y el estado de ánimo.

Algunos de los medicamentos de este tipo empleados con frecuencia son: la amitriptilina, la nortriptilina, duloxetina, venlafaxina, milnaciprán, gabapentina y pregabalina.

El efecto de estos medicamentos no es inmediato, pueden pasar varias semanas para sentir el efecto, consistiendo principalmente en el alivio de las señales de dolor de las neuronas, sobre todo en lesiones nerviosas.

Es muy común que el especialista indique dosis bajas que se incrementaran poco a poco, esto con el fin de evitar las reacciones adversas, que suelen consistir en:

-Náuseas

-Mareos

-Somnolencia.

Raramente estos medicamentos anticonvulsivos presentes efectos severos, sin embargo, si observa que su estado empeora, tiene pensamientos suicidas o alteraciones del estado de ánimo, comuníquese con su médico cuanto antes.

5-Opioides

Esta clase de drogas agrupa a los opioides sintéticos, tales como el fentanilo, algunos analgésicos legales como la oxicodona, la hidrocodona, la codeína, la morfina, etc. y drogas ilegales como la heroína.

Se indican para dolores severos causados por lesiones traumáticas, es decir las causadas por una acción mecánica externa, tales como procedimientos quirúrgicos, fracturas, luxaciones, entre otras.

Son medicamentos que solo se deben adquirir con prescripción médica pues su uso excesivo puede provocar la muerte por sobredosis, razón por la que el tratamiento es corto y con la menor cantidad de fármaco posible.

Los opioides, suelen imitar a las endorfinas, sustancias naturales que produce el cerebro y que entre sus funciones esta aliviar el dolor.

Por lo tanto, el tratamiento básicamente disminuye las señales de dolor que recorren el organismo y que son enviadas por el sistema nervioso.

Sin embargo, es importante saber que un tratamiento prolongado con opioides puede generar cierta tolerancia a los mismos, es decir, el cuerpo se acostumbra a su uso y el alivio del dolor cada vez es menor.

Razón por la que el paciente comienza a aumentar la medicación buscando alivio a su dolor, corriendo el riesgo de desarrollar dependencia o sufrir una sobredosis.

Se consideran los fármacos de última elección para tratar el dolor crónico, siendo empleado frecuentemente en los dolores relacionados con el cáncer y su tratamiento, o  aquellos que no se han controlado con otros medicamentos.

No existe cura para el dolor crónico, pero si existen fármacos apropiados y eficaces que pueden mejorar considerablemente su calidad de vida y disfrutar de momento.

Recuerde que es un trabajo conjunto paciente- medico, así que siga las instrucciones indicadas y lleve el tratamiento respetando las dosis y las frecuencias, además de las otras recomendaciones que le permitan días buenos por muchos años.

La biorretroalimentación

La biorretroalimentación es una técnica que permite controlar las funciones del organismo, empleando un sistema de retroalimentación, que brinda al sujeto información sobre la función que quiere tener bajo control voluntariamente.

Durante esta terapia el paciente es conectado a sensores eléctricos, encargados de suministrar la información sobre su cuerpo, permitiéndose realizar cambios conscientes y sutiles  que le permitan en este caso aliviar el dolor.

La biorretroalimentación es una técnica que te permita utilizar la mente para ejercer control sobre el cuerpo, restablecer la salud y optimizar el rendimiento físico. Algunas de las funciones del cuerpo que pueden aprenderse a controlar es la frecuencia cardíaca.

Tipos

Existen diferentes tipos o métodos de biorretroalimentación, que se emplean de acuerdo con la dolencia que presenta el paciente y los resultados y metas que tiene. Estos  incluyen:

Respiración: en este caso se colocan bandas en diversas partes del área abdominal y en el pecho, permitiendo regular el patrón y la frecuencia de la respiración.

Frecuencia cardíaca: en este caso los sensores se colocan en el dedo o en el lóbulo de la oreja, unidos a un fotopletismógrafo, que detecta las variaciones en el volumen de la sangre.

O por el contrario los sensores se colocan en el pecho, el torso o las muñecas y se utiliza el electrocardiógrafo que indica la frecuencia cardíaca y variaciones.

Ondas cerebrales: los sensores se colocan en el cuero cabelludo, permitiendo tener control sobre las ondas cerebrales.

Contracción muscular: se fijan sensores en los músculos esqueléticos, empleando una electromiografía que informa referente a la actividad eléctrica que da origen a las contracciones musculares.

Actuación de las glándulas sudoríparas: suele medirse con sensores que se colocan en los dedos, la palma de la mano o la muñeca, empleando un electrodermógrafo.

Esto permite medir la cantidad de transpiración presente en la piel, avisando sobre estados de ansiedad.

Temperatura: los sensores son ubicados en los dedos o en los pies, para verificar y suministrar información del recorrido de la sangre hacia la piel y por ende de la temperatura.

Esto es útil para detectar altos niveles de estrés, pues la temperatura suele descender cuando esto ocurre, indicándole al paciente que utilice alguna técnica de para relajarse.

Manera adecuada de sobrellevarlo

Los pacientes que padecen dolor crónico, suelen tener altos niveles de estrés físico y psicológico, que además causa cambios en el estado de ánimo, irritación, frustración, tristeza, etc.

Generalmente el dolor que se considera crónico, es porque se prolonga por varios meses, afectando la vida diaria y su relación con el entorno.

Aun cuando el especialista prescriba un tratamiento eficaz para las dimensiones físicas de este tipo de dolor, es necesaria la ayuda de un psicólogo, que le enseñará a manejar mental y emocionalmente este tipo de dolencia.

El tratamiento del dolor crónico es semejante a un rompecabezas, conformado obviamente por varias piezas, cada una indispensable.

Por lo tanto, no solo los medicamentos, la fisioterapia, y otros tratamientos médicos son suficientes.

Es necesario que el paciente desarrolle capacidad de resistencia y técnicas para controlar y manejar el dolor crónico.

Solo los  profesionales de la salud pueden indicarle las técnicas sobrellevar y controlar el dolor crónico, sin embargo, a continuación, le ofrecemos algunas recomendaciones que le serán útiles:

-Manejar el estrés: es importante encontrar la manera de manejar y controlar el estrés, que puede causar el continuo dolor. Padecer dolor crónico genera estrés emocional y físico, teniendo ambos una estrecha relación afectándose mutuamente.

Por lo tanto, debe aprender a lidiar con el dolor y el estrés que este genera, para enfrentar de la mejor manera la situación.

Le recomendamos dormir suficiente, comer bien y balanceado, realizar actividades físicas y encontrar un pasatiempo que le permita distraerse, disfrutar y relajarse.

Trate de mantenerse positivo: el pensamiento es una herramienta con mucho poder e influencia en las personas.

Enfóquese en los logros alcanzados, en las mejorías que tiene y en las cosas positivas que le suceden, esto puede hacer una gran diferencia en su calidad de vida.

Trate de pensar en la forma de llevar una vida más cómoda y tranquila, en los avances que tiene y procure evitar el pesimismo y la ira.

-Mantenerse activo: una buena forma de no enfocar su pensamiento en el dolor constante, es participar en actividades que le agraden y le permitan distraerse.

Hacer cosas nuevas e interesantes, integrarse a otras personas y permitirse disfrutar un pasatiempo, le harán sentirse mejor.

Conectarse con otros, sean familiares, amigos o personas totalmente nuevas le apartan de actitudes y pensamientos negativos.

-Buscar ayuda y apoyo: ciertamente lidiar con el dolor constante de manera prolongada, es una tarea difícil, pero no necesariamente debe ser una experiencia solitaria. No debe llevar esto por su cuenta siempre, sobre todo si no se siente capaz.

Contacte grupos de apoyo u otras personas que se encuentren en una posición similar a la suya.

En algunos casos compartir con alguien que entiende y vive esta dolencia con sus altas y bajas, hace una gran diferencia para el paciente.

Infórmese con su médico o por Internet sobre grupos de apoyo a los que pueda integrarse.

-Busque ayuda profesional: cuando sienta que la situación le sobrepasa, el dolor le abruma y se siente incapaz de continuar con su vida cotidiana, no dude en acudir a la consulta de un profesional.

Mantener la salud mental es importante, por lo que acudir a un psicólogo es beneficioso para que el paciente pueda manejar de la mejor forma todo lo que implica este tipo de trastorno.

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